sábado, 19 de marzo de 2016

CHANDAVILA Y SU VIRGEN.




Interior del Santuario.

                             

                         Cuando escribo este comentario estamos en el primer día de la  primavera de este mes de Marzo del 2016.  El viernes de esta semana, antes de ayer, pórtico de la Semana Santa, conocido también por los creyentes con el nombre de VIERNES DE DOLORES,  para muchos de los devotos es un día señalado en el calendario para hacerle una visita a la Virgen de los Dolores, la misma que se apareció en este Santo Lugar hace ya, de aquello, la friolera de setenta años. Muchos años son y muchas cosas, desde entonces,  han ocurrido a nuestro alrededor.  Al observar las fotografías que se han publicado sobre los actos celebrados esta semana en Chandavila,  y que algunas de ellas os inserto en este comentario,  nos quedamos un poco asombrados de como, a pesar de la tarde lluviosa que se presentaba, utilizando diferentes medios de transportes, algunos en autobuses y la mayoría en automóviles particulares, con gran afluencia de público, los actos religiosos programados, se celebraron.


Los fieles bajo la lluvia. 

                                     Este comportamiento no es normal. Aquí estamos acostumbrados que, cuando el tiempo no acompaña, como dicen algunos carteles, y si el tiempo si lo impide, cualquier evento se suspende. Eso aquí no sucedió. Ya lo veis. Bajo los paraguas y soportando un día totalmente desapacible, la gente vino.

Repartiendo la comunión a la intemperie.

Un momento de la liturgia.
                           
Otro momento de la liturgia.
                           
 Una minoria pudo cobijarse  en los soportales.

  
                                Los fieles vinieron a rezarle a la Virgen, aquí a Chandavila, junto a la frontera con Portugal, un lugar situado en la comarca llamada de La Raya, situado a unos 500 metros del Marco, un caserío atravesado por un riachuelo, el Abrilongo, donde las autoridades de la época marcaron, de esto hace ya unos 165 años,  la línea o raya imaginaria a la que nos referimos. Algunos se desplazaron para pasar la tarde y darles gracias a la Virgen por los favores recibidos y otros a contarles sus penas, de las que tantas hay en cada casa de vecino.

Aqui aparcaron algunos de los autobuses

                                         Vinieron españoles y también portugueses, porque esta Virgen es tan nuestra como suya. No de ahora, si no desde los más de setenta años que han pasado de aquel de 1945. Lo que ocurre  que, entonces, era casi verano, finales del mes de mayo, y el calor que suele hacer en Extremadura en esos días es para quitarse la chaqueta, la chaqueta o la rebeca. Entonces vino mucha gente, tal como narran los medios informativos de la época y, desde entonces, los fieles no han parado de acercarse a Chandavila. Por eso este lugar ha crecido tanto, para intentar alojar y dar descanso a cuantos visitantes lo necesiten.


Los fieles, bajo un mar de paraguas rezan por la Via Sacra



                               Como os comentaba al principio, observando las imágenes citadas, apreciando la cantidad de gentes que suele venir en cualquier fecha del año y, sobre todo, cada vez que se celebran actos litúrgicos importantes, habrá que ir pensando en hacer más grande la casa. Seguramente que más de uno de vosotros también lo habrá lo creerá así.

Impresionante, soportando la lluvia. 

                            Ocurre en cualquier familia numerosa, cuando ésta crece, hay que pensar en buscar una vivienda mayor.  Muchos de los files que se desplazan hasta aquí son gente que necesitan protección. Habrá que acordarse de ellos y ver que se puede hacer. Todo es comenzar, cuajar la idea y ponerse manos a la obra. A ver que pasa.


El Santuario totalmente repleto



                          No creo que el proyecto fuere difícil de conseguir. Todo es ponerse. Si nos remontamos en el tiempo, recién terminada la Guerra Civil, en  1945, lograr algo si que era tarea casi imposible, y sin embargo así se construyò la primera capilla en este lugar. Primero un simple altar de mamposteria y sobre el mismo colocaron una imagen pequeñita de la Virgen, donada por un devoto madrileño, un hecho que hizo sentirse feliz a los habitantes del pueblo, ya que se conformaban con muy poco.



La ermita.


                             Más tarde, se organizó la Cofradía correspondiente encargada de conseguir construir la capilla que la Virgen pidió a las videntes. Esto eran palabras mayores.




                                   
Interior de la ermita.


 Hacía seis años que la Guerra entre españoles había terminado y dos o tres que en este país se moría la gente de hambre. Así de simple, en muchas casas no había casi nada para comer. Así que ya me dirán como se pagaban jornales y se compraban materiales. Otro de los impedimentos era la orografía del terreno. La forma de llegar desde el pueblo a Chandavila era a través de  un camino de cabras, como se dice por aquí, tortuoso y cuesta arriba, escalando la Sierra del Lugar, y arriba, en un pedregal, entre peñas, montes y castaños, sobre una ladera, estaba marcado el comienzo de la obra. No había maquinarias. Las únicas, el pico y pala para cavar en un subsuelo de roca viva. Y todo sin un duro por ninguna parte.
La primitiva imagen pétrea que se colocó en el lugar. 

En estos casos siempre surge el líder y en esta ocasión, el alcalde de entonces, Agustín Costo,  un joven herrador, alto y fuerte, con voz de mando,  metido a político, tomó las riendas del asunto. Dinero no había, pero carros y carretas, los que quisieras. Construirse un carro no era difícil y entre los artesanos de la época existían los navegones, buenos profesionales que se encargaban de construirlos, utilizando las maderas de los bosques, abundantes en el entorno. Así que el señor alcalde, utilizando los medios a su alcance, el pregonero oficial, publicó el correspondiente bando citando a los propietarios de carros y carretas para  que asistieran a una reunión en el Ayuntamiento.


Devotos de la Virgen. 

Había que contribuir generosamente y cada uno tenía que llevar las piedras al sitio de Chandavila. Piedras de pizarra que solo había que sacarlas de las pedreras de las muchas que abundan por aquí. Y el camino de la Sierra se llenó de carretas con bueyes y carros con mulas. Para este menester contó con la colaboración de la Guardia Civil, que dinero no había pero de números de la benemérita, el pueblo estaba lleno. Hasta una compañía de civiles llegó haber en el pueblo, y fueron éstos los que vigilaron que los trabajos se hicieran con honestidad y sin problemas.

Vía Crucis en Chandavila. 

Y así comenzó la aventura de levantar las paredes. Pero como siempre sucede, surgen gente buena, benefactores altruistas,  que aquí no faltaron. En el tema de la capilla fueron muchos los donativos llegados mas allá de las fronteras del municipio, aunque aquí también todo el pueblo se volcó aportando cada vecino lo que buenamente se pudo, unos con limosnas y otros con piedras extraídas por jornaleros de las pedreras,  aunque hay que destacar la generosidad de una mujer, la señora Francisca Pérez, quien generosamente pagó a los albañiles, de su bolsillo,  los jornales que se necesitaron para construirla.


martes, 27 de octubre de 2015

LOS CASTAÑALES

    

LOS CASTAÑALES. 

   

Paraje de Los Castañales. en tiempos pasados. 


       Lo que hoy queda de los Castañales, son los restos de un  terreno sembrado de castaños, reflejo de la riqueza que para el pueblo supuso el cultivo de este fruto y por el aporte de sus valiosa madera. 

 Lo que antaño fue un terreno productivo, tal como narran las crónicas de la época, donde la castaña era uno de los primeros activos de su riqueza con que el pueblo contaba,  hoy día en nada se parece a lo que fue. Su nombre se hizo famoso y por eso no se olvida. Muchoss de los castaños van muriendo con los años y nadie se preocupa de reponerlos, al ser una propiedad comunal donde no se exigen responsabilidades. También su nombre "Los Castañales", hoy para nominar a una de las rutas de caminantes que, con gran éxito de participación forma parte de la oferta turística de la población. De la revista "Senderismo", tal como la publican, os inserto el texto descriptivo de la misma:

Ruta Los Castañales. 


     La ruta comienza en la Av. de Portugal en dirección a Bacoco, girando por la calleja del Calvario para tomar inmediatamente la pista de tierra que asciende por un eucaliptal que llega al camino de los Castañales por el que transita para sumarse al SL-139 en el camino de Valdemoros, hasta las inmediaciones de la casa de Barrero donde ambos senderos se separan. El recorrido continúa por la umbría de la sierra entre alcornoques, jaras y monte bajo, donde es probable observar aves forestales como currucas, rabilargos o picapinos, en dirección al paraje de Monte Viejo y cruza la carretera que une las pedanías de Bacoco con el caserio de La Tojera, coincidiendo con el PR-BA 265 desde este punto hasta la zona de Sierro de Bastos y separándose al tomar el camino de la Tojera; estos núcleos de población de la Raya se afianzan como consecuencia del fin de las guerras entre España y Portugal a la firma del Tratado de Lisboa en 1864, en el que se fija definitivamente la la línea fronteriza, conocida como La Raya, entre ambos países. Deja atrás la pedanía por la carretera BA-052 en dirección a El Marco, para abandonarla tras 1,8 kilómetros tomando nuevamente el camino de la Tojera hacia el paraje de la Rolera. Asciende rodeando la cara norte de la Sierra del Lugar, pasando por el pico Matasiete, regresando nuevamente junto a la casa de Barrero, antiguo Cortijo de los Telos,  para llegar a una de las cotas más altas de la ruta e iniciar el descenso hacia al Santuario de la Virgen de Chandavila, donde en 1945 acontecieron unas apariciones milagrosas de la Virgen de los Dolores que cada 27 de mayo se conmemoran con una peregrinación festivo-religiosa de gran tradición. Después toma nuevamente la carretera BA-052 durante unos metros para cruzarla y dirigirse a La Codosera por el camino Viejo de Chandavila, uniéndose primero al sendero SL- BA 139 y después al SL-BA 251

Jóvenes en la fiesta de Los Castañales

    Esta ruta es para disfrutarla por la belleza de su paisaje, no en vano aquí comienza o termina, según se mire, la cordillera de la Sierra de Sao Mamede y es por tanto una de las entradas principales al Parque Natural del mismo nombre. 


   Apañando castañas. 


    El pueblo, herencia de su pasado portugués, conserva la "Fiesta de las Castañas, en la fecha del 1 de noviembre, Festividad de Todos los Santos, y víspera del día 2, Día de los Difuntos, una costumbre portuguesa que ha llegado hasta nuestros días un poco descafeinada, pues el fin del festejo, como tantas y tantas fiestas paganas, es el culto a los muertos, tal como lo exportamos a los pueblos de Hispano América en tiempos de la Conquista con el Hallonween, tan de actualidad hoy día. A nosotros nuestras madres nos decían que las castañas una vez asadas, antes de irnos a dormir, las guardásemos debajo de la almohada. . En algunos pueblos de  Portugal las dejan encima de la mesa antes de irse a dormir, como ofrendas  a sus seres queridos fallecidos.

´´´´

 En La Codosera  y desde que la conocemos como tal,  se celebra esta fiesta, que se ha conservado hasta nuestros dias, con gran afluencia de público. La misma consiste en darse un paseo al atardecer hasta dicho paraje, en compañía de grupos familiares o entre amigos donde se encuentran ante un paraje situado en las faldas de la Sierra del Lugar, con el suelo bajo los castaños con castañas caidas por su peso desde los arboles, algunas todavía dentro de los erizos, esparcidas por el suelo  que hay que   apañar. Recoger castañas y tambien la leña de las ramas secas que no faltan en el lugar. Hacer la lumbre es como un rito ancestral que se ha trasmitido durante generaciones. Como ya suelo hacer fresco en esta fecha, se suele hacer un círculo alrededor y observar como las llamas se izan al cielo, con  las que algunos jóvenes juegan ,saltando por encima de ellas. Hoy dia muchos asistentes van provistos de sartenes donde las asana, Pero antes se prescindía de ellas y se echaban directaente sobre las brasas de la lumbre. Con las primeras que se iban sacando, provistos de una vara larga para no quemarse, ya era hora de probarlas, abril la botella de anis y echar un trago. La castaña asada suele ser pastosa y necesita un trago para pasarlas mejor. 

 Además de comer castañas, tomarse sus tragos de licor, normalmente anís, se canta, se ríe y se disfruta de una fiesta muy bulliciosa y entretenida y, algo que se añadido en las últimas generaciones es que los jóvenes se mascarran la cara con tizones de palos sacados de la lumbre. La fiesta termina por la  noche asistiendo al tradicional baile que el ayuntamiento organiza cada año. Las madres cuando llegaban a casa encendian una vela en recuerdo de sus familiares queridos ya fallecidos. Ye era madrugada de la Fiesta del dia de los difuntos. 



martes, 2 de junio de 2015

LA PLAZA ALTA.



La plaza Alta.



La plaza y yo.


                          Una tarde de otoño, de esto hace ya algunos años, paseaba por esta plaza recordando los tiempos cuando yo era pequeño. En mis oídos creía escuchar la algarabía que niños y niñas formaban cada vez que salían al recreo a media mañana, procedentes de las dos escuelas públicas, de las cuatro,  que por entonces existían en este pueblo. Aqui al lado, justo detrás de donde yo estoy situado en la fotografía, estaba la de niñas, adosada a una casa de dos plantas, donde se encontraba la de los niños. En ésta última, en los bajos, también estaba la vivienda de la familia del maestro.



Festejos en la plaza

                        Se comentaba que los profesores no ganaban mucho dinero y su economía era poco boyante, por eso, la señora del maestro en su casa tenía la peluquería y no veáis la cantidad de chicas jóvenes y señoras casadas que se hacían la permanente, uno de los peinados de moda de la época, teniendose que secar sus cabellos al sol, sentadas en las poyatas de la plaza, porque otra forma de solucionarlo  no había. 



Las escaleras de la plaza

                   La vieja torre del reloj, que se ve en lo alto del edificio del ayuntamiento,  marcaba los tiempos necesarios para cualquier actividad desarrollada en el pueblo, ya que el reloj de pulsera o de bolsillos eran considerados elementos de lujo y eran pocos los vecinos que podían costearse uno. Para la terminación del recreo de los escolares la campana de la torre  también avisaba a los pequeños. 



Los funcionarios de entonces, asomados a los balcones del Ayuntamiento.

(Agustín Gallardo, Paco Rivero, Manuel Vado, Damián Morro y Javier Sama)

                       En la fotografía las agujas del reloj marcan las cinco de la tarde, la hora de salir los niños de clase, el momento en el cual la tranquilidad llegaba a este rincón del pueblo donde aquí, junto a la pared encalada, los abuelos aprovechando las horas del sol buscaban el calorcito de esta abrigada, no muy lejos de las señoras mayores que, sentadas en sus sillas de enea, le daban movimiento a la aguja de hacer ganchillo. 



La plaza de la Iglesia


                     Pero no todos los niños se marchaban a casa despues de salir de clase. Quizas fuesen a petiscar pero enseguida regresaban para jugar. 




Asi era la fachada del viejo ayuntamiento, oculta tras la reforma.

                      En este pavimento de tierra, ideal para ciertos juegos, se jugaba casi a todo, a los bolis, al mocho, con el aro, con la peonza,  al moscón, a los santos, a marro, a tintajerrera,  a la picota en invierno y al anochecer, con la leña traida del cabezo, a hacer grandes candelas hasta llegar la hora que decidían regresar a sus casas. 


Via Crucis junto al paredón de la plaza

                    Algunas niñas tambien encontraban en esta plaza un lugar para sus juegos. Aprovechando que el Ayuntamiento no habría sus puertas por la tarde, el andén era su lugar preferido donde hacer corros, saltar a la comba mientras cantaban sus canciones preferidas. Eso si, siempre alejadas de los niños. 



La casa de Manuel Gómez y el reloj. 

Viendo los troncos de los árboles de moreras, aún recuerdo la cantidad de niños que habrían subido hasta lo más alto posible, bien a coger las hojas verdes para alimentar a los gusanos de seda o para recolgarse de las ramas y realizar sus volteretas. 



La parte de arriba de la plaza 

                    Esta plaza era uno de los lugares de paso más importantes del pueblo. Por la mañana era frecuente ver a las mozas con sus cántaros a la cabeza camino de la fuente y, por la tarde, los mozos arreaban a sus caballerías para abrevar en los pilones de la fuente. 



Los novios con los padrinos, junto con el acompañamiento, por la calle arriba camino de la plaza

                         La plaza perdía vida al anochecer. Era el momento en el cual todo el mundo se recogía en sus hogares. Pocos puntos de luz de alumbrado público había en sus esquinas. Puede que alguna palomilla con sus correspondientes bombillas de pocos watios alumbraban la plaza. Llegaba entonces la hora del descanso, de reponer fuerzas y esperar a los primeros rayos del sol con los cuales en la plaza comenzaba otra vez la rutina. 




Anochecer en La Codosera



domingo, 3 de mayo de 2015

Pasaron " los mayos"





PASARON LOS MAYOS




Los componentes de "Andariegos Coseranos" se quisieron retratar con los premiados. 

               Llegó el mes de mayo después de una semana de lluvias, que el campo agradece. Los trigales reverdecen y las labores en el campo, preparando los canteros de hortalizas, se precipitan. Es la hora de sembrar si queremos recoger una buena cosecha.


Por esta calle los quintos bajaban cantando.  

         Quizás sea mayo uno de los meses mas bonitos del año. Es el mes de las romerias, de las que en cada pueblo hay unas cuantas, y también el mes de “los mayos”, esos muñecos de trapos que hemos visto colocados en los rincones de nuestras calles, ya no con carácter profano, como lo hicieron aquellos primeros romanos que, en honor a sus dioses, los ofrecían en señal de agradecimiento por la germinación de los campos.


Antiguo Ayuntamiento. Hoy reformado

          Los “mayos” de ahora, los peleles de trapo con la cara pintada, son de carácter lúdico festivo, reivindicativos de aquello que falta por hacer o divertidos, recordando profesiones u oficios, hoy ya casi olvidados.  


La caldereta preparada para comer

           Como cada año, los vecinos colocan a sus muñecos en diferentes  rincones de calles y plazas, normalmente situados cerca del lugar donde viven.  Este año, tal como les muestro en esta fotografía, el primer premio, el Ayuntamiento se lo ha concedido al grupo instalado en las escaleras que unen la dos plazas, la de la Iglesia, con la que fue  hace años sede del antiguo Ayuntamiento.  Un bonito lugar, dentro del casco urbano, muy apropiado para la representación del mensaje que han querido transmitir con la ambientación recreada del tema, “los Quintos”. Efectivamente, hablar de los quintos hoy día es recordar el pasado y situarnos casi treinta años atrás, que fue cuando dejó de ser obligatorio hacer el servicio militar. Por este motivo, existe  toda una generación de jóvenes actualmente que, si no se lo cuentan, no saben ni quienes fueron los quintos, un grupo de jóvenes, nacidos todos el mismo año, que durante generaciones fueron llamados obligatóriamente  para ingresar en el ejército con el objeto de servir a la Patria en acuartelamientos, dentro de la Península o en plazas africanas, incluidas la Islas Canarias. Hace algunas décadas, la mayoría de ellos, era la primera vez que salían del pueblo, por eso, ese día, las madres y las novias lloraban. Además, ser "quinto" de otro igual que él, imprimía carácter y, entre ellos existía una amistad casi familiar que duraría durante el resto de su vida. 


La lonja, donde vendían un poco de todo.

             También es muy significativo el lugar porque aquí, junto a estas escaleras, que anteriormente fueron escalerones, por donde más de dos chiquillos y personas mayores salieron rodando por la falta de soportes o agarraderas, toda vez que era el lugar que elegían los familiares, amigos y conocidos, para ver desfilar a los mozos, una vez que salían del ayuntamiento tallados y enfilaban la calle abajo buscando un lugar perdido y solitario donde divertirse.



La banda de música del pueblo


                  La representación de este año está muy bien conseguida porque, además de los muñecos, han colocado los elementos necesarios para la fiesta que en cada quinta no podían faltar. El solfista o acordeonista, que comenzaba a tocar y a entonar las coplas y cánticos que los mozos protagonizaban nada mas dejar de besar a todas las madres y novias que los esperaban una vez tallados por el médico oficial del pueblo:

-“Madre ya se van los quintos
   ya se llevan a mi hermano,
   ya no tengo quien me compre
   los pañuelos de la mano

Mientras que unos a otros se contestaban:

"Que te j..., te jod....,
  que te tienes que ir,
  que tu madre no tiene
  para librarte a ti. "

                Lo de librarte se refiere a la cantidad de dinero que las familias con recursos económicos suficientes pagaban a las arcas del Estado para que sus hijos no fuesen a la mili y por tanto, tampoco a la guerra. 



Estos dos paisanos venían de celebrara un bautizo en la iglesia y tambien se retrataron con los premiados. 

          Otro accesorios que aparece en el suelo, es el garrafón del vino, pero vino peleón, del que se bebía como el agua, sin vaso, si acaso utilizando la escupidera o bacinilla, que también aparece en el suelo, a la derecha.


Los quintos del 61, En este año cumplen 75. Era un dia de calor por que las chaquetas se las quitaron. Poco lujo se observa, solo uno tiene gafas de sol, hoy todos las lucirian. 


           El caldero también está incorporado. Aquel día era su fiesta y no había tregua para volver a casa y comer. La comida la organizaban en el campo, y para ello contrataban los servicios de una señora mayor, una cocinera de prestigio reconocido,  que les preparase la caldereta del chivo, que previamente habían comprado a uno de los carniceros del pueblo.


En el pueblo siempre ha habido buenos carniceros

           Y como el día iba a ser como el de este año, de excesivo calor, el sombrero o gorra no podía faltar, por eso iban a la lonja, una de las del pueblo, y compraban el correspondiente sombrero de paja, eso en los últimos años, pero en la época de nuestros abuelos no era necesario, ya que todo hombre, cuando llegaba a la mayoría de edad, como era el caso de los quintos, que se tallaban cumplidos los veintiuno, los padres le compraban el correspondiente sombrero de fieltro, que ya le acompañaría para siempre, incluso, hasta el día que fallecían, se lo entraban en la caja. 




El pueblo. 

lunes, 27 de abril de 2015

LA FIESTA DE "LOS MAYOS"

LA FIESTA DE " LOS MAYOS".



¿Que es eso de "Los Mayos"


                              La Festividad de los Mayos, también conocida como Los Mayos, es una fiesta popular de orígenes ancestrales que se celebra cada primavera en La Codosera el día primero del mes de Mayo.


                           Los “mayos”, son peleles confeccionado por los vecinos, a tamaño natural, utilizando ropa usada y rellenos con paja o cualquier otro material que los mantengan erguidos, los cuales protagonizan escenas satíricas y burlonas de muy diversa índole. Ese día, algunas calles del pueblo quedan invadidas por dichos muñecos de trapo caricaturizando temas o acontecimientos dispares en torno a profesiones, políticos o personajes famosos. 


                    En la actualidad y como atractivo turístico el Ayuntamiento de la localidad organiza un concurso dotado con diferentes premios.




Pero habrá viajeros que se preguntarán que de donde viene la celebración de esta fiesta. 




                  Efectivamente, la festividad ha ido derivando y en la actualidad los vecinos representan a sus muñecos en diversas y variadas actitudes. 





                  Sus orígenes son paganos  y por tanto, como otras muchas, no contaba con el beneplácito de la religión católica. No olvidemos que en la España de posguerra civil,  existía una censura religiosa para todo lo público. Se remontan a cultos pre- romanos. Posteriormente la tradición fue asimilada por los romanos en su adoración y culto a multitud de dioses en honor a la llegada de la primavera con el renacer de las primeras flores del año, que se corresponde con el actual primer día de mayo, fecha como actualmente ha llegado hasta nuestros días. 





                  



          En el pueblo, los vecinos de la periferia, mayormente las mujeres, fueron las encargadas de perpetuar la tradición, sin encomendarse y solicitar permiso a nadie. Así pues, el uno de mayo, el pueblo a primera hora de la mañana,  se levantaba ansioso de observar con que sorpresa novedosa les depararía el día. En un pueblo pequeño como el nuestro, con catorce calles y dos barriadas a recorrer, al poco tiempo, los más madrugadores ya daban la información al resto del vecindario. Ya me diréis. Con las libertades recortadas, incluidas la vestimenta de la mujer, obligatoria llevar la falda por debajo de las rodillas, atreverse a exponer al público la representación de una pareja, hombre mujer, con pocas ropa ella, y con el pantalón bajado él, era toda una provocación al sistema de la época. 

      Año tras año, la escena erótica no faltaba. En un par de butacas, de las que en cada casa de vecino había,  en el portal se exponían  los muñecos vestidos con ropas normales de uso diario, representando a un hombre y una mujer, realizados  con mas o menos maestría y gusto, aunque la gracia y la picardía era bien visible, una válvula de escape para que el público se pudiese reír a gusto. 



En el barrio  San Miguel donde siempre hubo "mayos" en portales.

              











            

La Codosera es un pueblo divertido, tal como se observa en sus carteles

                   Suponemos que el alcalde de turno sería informado por los municipales y esperaría la opinión del cura para ver que es que lo procedía. No olvidemos que en los años sesenta un agente de Cáceres mandó retirar del escaparate de una librería una lámina de color del famoso cuadro de Goya “La maja desnuda”. 

"La maja desnuda" de Goya. 

     Aquí solía ocurrir con  el alcalde de turno, que no se daba por enterado y esperaba que el día terminara cuanto antes para no crear alborotos.

    Además de celebrarse esta fiesta en San Vicente de Alcántara y Valencia, en algunos pueblos portugueses tambien. En las siguientes fotografía vemos imágenes de los vecinos vestidos con ropas antiguas en un día festivo donde el baile público no falta.