jueves, 21 de julio de 2016

La Feria de La Codosera

Nos vamos de Feria a LA CODOSERA.


                Cada año por estas fechas nos acordamos de lo próximo que está la feria del pueblo. Cierto, apenas faltan días.. Es cuestión de que preparen  las maletas, los que viven lejos de nosotros y emprendan el camino de regreso a su casa. Si, su casa, porque el pueblo en estos dias recibe a sus hijos emigrantes con los brazos abiertos, agradeciéndoles a todos ellos el gran cariño que sienten por su pueblo. 



La torre del reloj.

                     Que La Codosera es un pueblo muy antiguo, ya lo sabemos, y que antes que español fue portugués?, eso ya no lo sabe todo el mundo. Pero si, efectivamente. Cuando el rey castellano, Alfonso IX, conquista la ciudad de Badajoz y sus pueblos limítrofes en el año 1240, La Codosera, Codiçeira, ya formaba parte del reino de Portugal, como lo atestigua este mapa que os inserto fechado en el año 1226. 





La Codosera portuguesa. Año 1226

                      Os comento este dato dirigido sobre todo a los paisanos que nos visiten estos dias para que os lleveis un bonito recuerdo de lo importante que fue nuestro pueblo y el papel estratégico que jugó como moneda de cambio cuando se configuró la frontera con Portugal en el año 1297. 



Piscinas naturales en La Codosera.


                      Al igual que a nuestros antepasados les tocó adaptarse a las normas de otro país diferente al que, hasta entonces, consideraban el suyo, a los vecinos del pueblo, a través de los tiempos, también a ellos  les ha tocado adaptarse a vivir de una forma diferente.

                      Por supuesto que todo cambia, pero viviendo el día a día apenas nos damos cuenta. Acordándome de estas cosas, busque en mis archivos algo que hacía tiempo que habia llegado hasta mis manos. No era ni mas ni menos que un programa de la feria del pueblo, de La Codosera, correspondientes al año 1978. De esto hace ya bastantes años, 38, si las matemáticas no fallan.

                       En los años setenta cambiaron muchas cosas en España. La muerte de Franco, la coronación de Juan Carlos I, la llegada de la Democracia, y una forma nueva de pensar.  Mientras que todo esto transcurría, en el pueblo preocupaba muy mucho el tema de la emigración, un tema que por aquellos años  se encontraba en pleno apogeo. Entre los vecinos  que comenzaron a emigrar a finales de los años 50, y el goteo que no paraba de sangrar en estas fechas, el pueblo ya no era lo que fue. Todo se fue trasformando a pasos de gigantes. 

Plaza de la Fuente

                 A muchos de nosotros nos llevaron, ni siquiera nos consultaron los padres si queríamos irnos, cuando nos dimos cuenta ya estábamos camino de otra ciudad. Otros se quedaron para seguir trabajando y tratar de lograr arreglar un montón de problemas. Por ejemplo, gracias a los emigrantes, se cambió la fecha de la feria de agosto. Del día 28 del mismo mes, festividad de San Agustín, el santo del antiguo alcalde, Agustín Costo, se trasladó al dia 10 de igual mes. El motivo, a finales de mes terminaban las vacaciones de los forasteros y tenían que marcharse unos días antes, sin poder quedarse a la feria. Por ello, se propusieron los días 10, 11 y 12 y posteriormente se modificó, trasladándola nuevamente al fin de semana mas cercano a dicha fecha.



Fachada antiguo ayuntamiento. Hoy desaparecida.



                              Volviendo al cartel del programa de feria del año 78, en la portada observamos que los responsables de imprimirlo eligieron una bonita estampa goyesca, complementada con un festejo taurino, tan del gusto de nuestros vecinos portugueses, muy a tener en cuanta ya que su asistencia a cuantos festejos que, desde siempre, se han celebrado en el pueblo, ha sido notoria.







            Leyéndolo es cuando uno se da cuenta de muchas cosas. Por ejemplo, ni por asomo se imaginaban los lectores que, cuarenta años después, las madres ya no sacarían del arcón el traje nuevo de sus hijos para irse a divertir a la feria del pueblo. Ni tampoco que ellas no lo plancharían. Faltaria más. La juventud de hoy està preparadísima para planchar lo que haga falta, y de un único traje ni mijita. Por ropa que no sea. Ahora se viste a la moda, y llevar un traje en la feria lo que daría es mucho calor, mejor ir de sport, mas fresco y moderno.  



 
Tres años antes hubo toros en el pueblo. 


Año 1975

                   Lo que si era cierto es que la juventud de entonces, los codoseranos en edad de trabajar, eran gente que se dedicaba a cultivar el campo. Eso si ha cambiado mucho. Nos encontramos ante una generación bien formada y preparada para asumir nuevos retos.  Los jóvenes del pueblo pueden presumir de tener un buen nivel académico, incluso aportando cada año nuevos universitarios. Esto en aquellos años era impensable. Asi que, el tema de labrar el campo ya queda lejano. 




Así vieron los toros, encima de las carretas.

                         Y sobre la forma de celebrar el inicio de la feria tomando un vaso de vino, pues tampoco. El vino ya no forma parte de la cultura de la juventud.  Quizás tomarlo en la comida queda bien, pero para divertirse, ni mucho menos. En las casetas de feria, en los bares y en donde sea, lo normal es tormase, por la mañana, las cañas. Cervezas fresquitas, que entran solas y, por la tarde, ya entrada la noche, para ponerse a tono y celebrar lo que haga falta, los cubatas. Esto tampoco se lo imaginaban  los del año setenta y ocho que iba a ser así. 

  


La banda municipal de antaño.


Componente de la banda de musica en la actualidad

                   La feria en aquellos años, mayormente los hombres, era beber y cantar, a veces acompañado por el sonido de un buen acordeón. Beber vino de garrafa, peleón, eso si, acompañado de buenas presas de carne, lo que aquí llamábamos “rambollas”, carne guisada en la cacerola que el tabernero servía al cliente pinchada en un palillo y que el consumidor debía de guardarlo en la cinta del sombrero para, al final de las consumiciones,  a la hora de pagar, conocer el número de copas que se había tomado.


En la plaza Alta


                  Si. es cierto que la llegada de la feria era un acontecimiento que la juventud principalmente esperaba con anhelo. Los bailes estaban de moda y en el pueblo la música no paraba de sonar, por la mañana con el matiné, por la tarde vestidos en plan de fiesta y, para rematar la jornada, por la noche, hasta que el cuerpo aguantase.Tres dias completos dando vueltas y mas vueltas alrededor de la pista era demasiado, pero que había chicas que, hasta por la mañana, cuando iban con el cántaro a la fuente, lo dejaban aparcado y entraban en la sala de baile, como solían decir, a echar una pieza. 



      
Bailando en la feria del pueblo



                   Esto ha cambiado muchísimo. Esta juventud de hoy día, de bailar nada de nada. Les encanta la música, pero solo escucharla. En la actualidad, se divierten a tope pero de una forma totalmente diferente. Se liga mucho, se comparten ideas entre ellos, se tocan todos los temas, lo que sean necesarios, no solo en la fiesta del pueblo si no en todos los lugares de los alrededores donde se celebran festejos.



Baile en el Centro de Mayores de La Codosera

 La culpa no es otra que la llegada del automóvil, que en 1978 eran pocos los privilegiados que tenían acceso a su propiedad y hoy día es considerado como una herramienta de trabajo asequible por cualquier trabajador.






                
                      Los que utilizamos internet, que cada dia somos más usuarios,  esperamos con interés que el programa de la feria de este año se publique cuanto antes en la red, para ver que novedades trae con respecto a años anteriores. Supongo que los vecinos de la década de los setenta les pasaría mas de lo mismo, pero tardarían mas tiempo en enterarse. De esto tambien tiene la culpa lo rápido que ahora va todo. 


              “El Programa Oficial de Festejos”, de aquel año despejaba, como pasará dentro de unos días, cualquier duda. 

                Mención aparte era el anunciado “Mercado de Ganado” en el recinto de El Potril, al que acudían merchanes venidos de los pueblos de los alrededores




Los árboles de la Fuente.


            Otro punto importante de la feria de aquellos años era el llamado Rodeo.Las ferias de ganado nacieron como punto de encuentro, consecuencia de la necesidad de los productores por vender su ganado, mayormente reses y equinos y el deseo de los intermediarios para adquirirlos. Este mercado era muy importante para la economía del pueblo, de ahí que la feria fuese un éxito económico, cuando las transaciones dinerarias fuesen abundante. El dinero se notaba en la calle y en los bares. Pero, ¿ que ha pasado para que en El Potril ya no haya este mercado? Es debido a que el ganado equino, lo mismo en los transportes como en las tareas agrícolas, ha sido sustituidos por vehículos y maquinaria agrícola para cuantas tareas son necesarias.  Influye también la forma de vender o comprar, lo sustituye el teléfono en unos casos e internet en otros, utilizados por compradores con vendedores para cerrar cualquier operación. Los ejidos perdieron su razón de ser y los responsables del gobierno municipal dispusieron del terreno para construir en ellos los edificios que la sociedad local iba necesitando. Y así fue como en estos terrenos comenzó a construirse el nuevo Ayuntamiento, el Colegio público, el Centro de Salud, la Casa de la Cultura o una abonita plaza pública, todo ello  en el Ejido de la Luz y el polideportivo con su campo de futbol, en el Potril. Con tantas construcciones, el pueblo se quedó sin sus mejores espacios abiertos, así que pendiente queda, y esto si que es una asignatura no resuelta por alcaldes anteriores, que en la actualidad el pueblo tenga un lugar adecuado donde celebrar su feria anual y otros eventos, como lo tienen la mayoría de pueblos de los alrededores.


Unos contribuyeron con más y otros con menos. 


          Aquel año del 78 el ayuntamiento no debía de estar muy allá de fondos y así lo comprobamos por la nómina de industriales, profesionales y personas generosas que, con sus aportaciones, hicieron posible que la feria y fiestas  de aquel año  resultaran del agrado de todos. Sin dinero no se va a ninguna parte y aquí el Ayuntamiento de turno, rogaba a los vecinos que cada uno colaborara económicamente al sostenimiento de las fiestas de acuerdo con sus posibilidades. Con 15.000 pesetas destaca la aportación de Vito, cuando regentaba el Bar Los Compadres en la plaza de la Fuente, y con 10.000, la de Jacinto, (q.e.p.d), propietario del Bar La Golondrina, en la calle Casitas de Tierra.

Bar Los Compadres


 Mención aparte la aportación del Ayuntamiento con 50.000 pesetas, lo que hoy  al cambio serían 300 euros.      

   Tambien hubo cambios importantes en el ayuntamiento.


                Treinta y ocho años en plena actividad es mucho tiempo para aguantar al pie del cañón, como suele decirse. Las empresas donantes ya no están las que fueron y los profesionales al frente de sus negocios, en la actualidad, son otros, faltan tantos que, de la nómina que os inserto y que aparecen en el programa, solamente un par de ellos permanecen activos. El tiempo no perdona y por eso han de ser las generaciones jóvenes los que tiren del carro y creen riqueza con su trabajo, sus ideas y, casi siempre, aportando su  crédito o capital.

En la plaza del Ayuntamiento

                     Lo mejor de todo, es comprobar que el espíritu alegre de las gentes de este lugar permanece inalterable. Mucho ha llovido desde aquellas primeras ferias, cuyas referencias hasta nosotros han llegado, las cuales se celebraban en honor al patrón del pueblo, San Juan, a finales del mes de Junio. Esto fue así hasta que los árboles del Llano de la Fuente dieron sombra, a principios de los años cuarenta, recién terminada la Guerra Civil Española. Hasta entonces los festejos se celebraban en las dos únicas plazas que en el pueblo había, ambas unidas por unos escalerones peligrosos, por cuyos peldaños más de uno salió rodando. Una es la plaza de la Iglesia y la otra la plaza Alta. En este recinto, que hoy consideramos ajustado, acontecían todos los actos. La procesión del Santo Patrón, todo tipo de concursos, actuaciones musicales por la banda de música de Alegrete y por la noche fuegos artificiales, sin olvidar la verbena popular a la que asistían las jóvenes acompañadas de sus respectivas madres. No faltaban los puestos, especies de sombrajos que montaban los taberneros locales, y otros de dulces, caramelos y refrescos para aliviar los calores.

                   Así hemos llegado a nuestros días, la celebración de una fería diferente que en muy poco se parece a las que hemos comentamos. Hoy la feria es un medio de diversión importante, pero lo es más como nexo de unión para los que por necesidad se fueron y hoy vuelven a su pueblo para reencontrarse con sus raíces. Pasear por el real de la feria en las noches codoseranas, es reencontrarse con la historia personal, y la de tantos y tantos emigrantes locales que en estos días nos visitan. Para muchos, la feria es sentir un mar de sensaciones al encontrarnos con rostros queridos y saber de ellos. Preguntarles como están, donde viven y que proyectos tiene. Muchos, la mayoría, nos dirán que allí donde viven actualmente, nacieron sus hijos y otros, lo mismo  anuncian, que cuentan con varios nietos, algunos de los cuales venidos con ellos. Serán días de convivencias y alegría, de ir a comer a los restaurantes del pueblo, que en nada tienen que envidar a los existentes en la gran ciudad de donde proceden, y de prolongar las sobremesas sin parar de preguntar y preguntar, ya que son muchas las cosas que unos y otros han de decirse. Para los jóvenes, poco hay que señalar de como piensan pasárselo estos días. En líneas generales nuestro país es bien conocido por la forma de organizar fiestas, y estas de las ferias es una mas. Los forasteros, aprovechando que han acompañado a sus padres, convivirán con nosotros, irán a disfrutar a las piscinas naturales y,  por la noche, se lo montaran a lo grande. A unos y otros desearles que lo pasen lo mejor que puedan. Que disfruten de este año, donde parece que la crisis ya ha tocado fondo, y sobre todo que vuelvan pronto, que nos volvamos a encontrar, saludarnos, reírnos y pasarlo bien todos juntos.





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                                     Interesante es terminar este reportaje deteniéndonos en el anuncio de la Caseta Municipal que, como tantas cosas, no volvieron a instalarse. Con los versos de un poeta anónimo cerramos estas lineas, no sin antes desearos a todos los lectores, a lo que vengan a la feria y a los que no puedan venir, unas felices vacaciones. 

domingo, 5 de junio de 2016

Parajes de La Codosera.






LA CODOSERA, año 1974




Paraje del Puente, año 1952




Rio Gévora en primavera

     No hace mucho tiempo, la Junta de Extremadura, a nivel turístico, vendía la imagen de nuestra Comunidad con el slogan, “Extremadura Verde”.  Y es cierto, la mayor parte de los meses del año, a vista de pájaro,  la vegetación impera sobre los campos extremeños.  


Calleja de la Sierra

     Y en este apartado, La Codosera tiene mucho que vender de cara al turismo, no solamente interior, si no también  fuera de nuestras fronteras, toda vez que ya habitan entre nosotros ciudadanos venido de otras partes del mundo. Alemanes, belgas, rusos, chilenos, colombianos y portugueses, ya viven entre nosotros gran parte del año, disfrutando de nuestro paisaje natural, nuestra gastronomía,  nuestras fiestas y tradiciones y, sobre todo, nuestra hospitalidad.




Procedente de La Codosera, el Gévora, a la izquierda de la fotografía desembocando en el Guadiana a su su paso por Badajoz. 


 Sin duda alguna, el patrimonio más importante del municipio sean el agua y sus ríos. Si al Guadiana los romanos le llamaron “el Rio de los Ánades”, el Gévora debería de ser “el río del canto de las aves”.



Rio Gevorete

     De pequeño aprendí cuan importante era vivir junto a la ribera, como entonces se le llamaba, hoy rio Gévora, tan cercano al casco urbano. El río, que irrumpe en las tierras de La Codosera, entra por La Rabaza procedente de Portugal, donde tienes sus fuentes, cercanas al pico de San Mamede en el paraje de Sete. Hasta la misma frontera, llega bravo y encallejonado, conformando un relieve fluvial dinámico y sorprendente, recibiendo el aporte de pequeños riachuelos, algunos de los cuales formando bellas y sorprendentes cascadas. 



Paraje del Molino el Duque

  Con la llegada del buen tiempo, la mayoría de los niños de mi edad pasábamos gran parte de nuestro tiempo libre con los pies dentro del agua, lanzando guijarros para cortar la superficie de una corriente de aguas transparente y cristalina que bajaba desde la sierra cercana. A nuestro alrededor había peces, de vez en cuando veías alguna culebrilla  escurridiza y te gustaba escuchar  el croar de las ranas  escondidas entre los juncos. Bañarse en sus aguas  tan frías en verano, era una delicia refrescante y una forma de compartir amistad y juego con compañeros y amigos.




El Gévora a su paso por La Codosera

      Además, el rio ha sido su columna vertebral para el municipio. Esto se ha traducido en un esfuerzo constante de sus habitantes para aprovechar sus aguas vivificantes. La progresiva conquista de su cauce a base, primero de molinos harineros y almazaras  y posteriormente pequeños y rudimentarios embalses y canales


Escudo de La Codosera

    No abundan tantos pueblos españoles con un número tan importante de ríos, regatos y riachuelos, como aquí, para disfrute de sus habitantes y forasteros.  Aguas para beber, para regar o para albergar fauna y flora bellísima, sobre todo en los meses de primavera y verano.



Casa rural de Lavarse

 Esta constante del agua regando sus tierras, hizo que, desde siempre, el hombre se afincará laborando sus tierras, allí donde la carencia del líquido elemento no era problema.  De esta forma surgieron tierras cultivadas, transformadas por el esfuerzo humano y, junto a ellas, en pequeñas parcelas, la vivienda para habitar. Casas blancas, encaladas, gracias al yacimiento cercano de La Calera,  donde cada año los obreros y el horno no paraban de sacar las piedras necesarias para blanquear las paredes, tanto exterior e interiores de los hogares de este lugar y de otros muchos municipios de la región .


En la ermita de la Virgen de Lavarse. 

    Y así nació la campiña en este rincón fronterizo, conocido como La Raya, primero portuguesa y luego castellana y española,  donde se mezclan el terreno secano con el regadío, la arboleda abundante entre las  tierras fértiles, en un campo salpicado de casas blancas con altas chimeneas, que alegraban, y aun lo siguen haciendo,  el verde paisaje  de este lugar. 


Paisaje de Chandavila



Santuario de la Virgen de Chandavila



Jardines de Chandavila 



Amanecer en Chandavila


  Esto ocurrió asi durante muchos años, quizás siglos. Atendiendo al topónimo de cada lugar, observamos que sus raíces son puramente portuguesas,  igual que lo fueron estas tierras hasta el Tratado de Alcañices. Como ejemplo solo hay que fijarse en algunos, como  Chandavila,  (Chao da Vila, suelo de la villa) Bacoco (Vao Covo, baden de la cueva), La Varse (A Varzea, la vega) , La Rolera,( la tórtola),  Los Bastos, Gevorete (Sourete),  Valdepontes,  Cardeira,  etc., etc.,


Al fondo, el pico de La Lamparona.

    A La Codosera, la historia le guardó en mas de una ocasión, una mala pasada por su posición geográfica, situada en los confines de dos reinos opuestos, de la que, casi siempre, salió mal parada. Pero sin embargo, si que jugó un papel importante como moneda de cambio en las negociaciones entre el reino de Castilla y Portugal para negociar un acuerdo y conformar la frontera que hoy todos conocemos. No hay duda que, de no haber sido por sus ríos, el pueblo hubiese desaparecido, como lo hicieron otros núcleos cercanos, o existiría de otra forma diferente.

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Panorámica del pueblo, visto desde la Peña La Niña


    Consultado el mapa topográfico de La Codosera y su entorno, es sorprendente la cantidad de nombres de parajes que figuran reflejados y que a continuación os indico:


Quizas los mas conocidos son los siguientes:

Chandavila, El Marco, La Tojera, La Rabaza, Bacoco, Lavarse, La Centena, La Sierra del Lugar y La Peña la Niña.

            Estos y el resto que les indico,  forman el conjunto del paisaje natural codoserano. Cada uno de ellos, con sus singularidades particulares, ayudan a enriquecer al resto  y entre todos conforman el mapa de este rincón entrañable de una comarca que comienza a tener peso en el panorama turístico, conocida como La Raya y que son:





Paraje de Los Castañales



                -Pan de Trigo, Buenavista, Los Barcias, La Galera, La Calera,  Nave Redonda, Valle Seco, Valdevino, La Herrumbrosa, La Breña, Los Baldios, Valdemoros, La Mina, Los Bastos, Monte Viejo, Los Barrancones, La Rolera, Las Caserita, Valle Seco, Los Castros, La Changarrilla, El Puente, Valdelorenzo, Los Zahurdones, La Fábrica, Los Millares, El Batán, Valongo, La Borranchona, Cardeira, La Quinta el Café, El Molino del Duque, Los Castañales, Majada Alta, Valdepontes, Los Toriles y El Boquerón de Jola. 


Rio Abrilongo a su paso por El Marco



Paraje de Pan de Trigo