miércoles, 22 de abril de 2015

"Codoseranos por el mundo"

"Codoseranos por el mundo".



La Codosera

                    Cada día que transcurre no deja de sorprendernos la cantidad de paisanos y paisanas que se relacionan con nosotros a través de internet. Atrás, muy lejano, en casa de cualquier familia, queda la llegada de una carta o la llamada telefónica. En la actualidad, a través del ordenador entramos en las redes sociales y en tiempo real, para que nos enteremos todos a la vez, nos llegan las noticias de nuestra gente, aumentado por día  los usuarios que lo utilizan  para saber algo de nosotros, de nuestras fiestas, cosas del pueblo, y enviarnos noticias de por donde andan, además de quedar patente las ganas que tienen de darse una vuelta por aquí. 


Castillo "Juana la Beltraneja"

                   Nos asombra comprobar como, de aquellos emigrantes que, en un principio lo hicieron a zonas muy determinada, como Madrid, Castellón, Cataluña o el País Vasco, al cabo del tiempo, ellos o sus descendientes, se encuentran dispersos en lugares dispares de norte a sur de la península y otros en tierras extranjeras.




El Gévora a su paso por el pueblo

                     La emigración en el pueblo desde finales de los años cincuenta hasta nuestros dias ha sido una sangría que no ha parado de correr. En el pueblo se marchron familias enteras, de cuyos apellidos solo las recuerdan las personas de más edad. Enumerarlas aquì sería dificil relacionar una nómina tan amplia. Hubo calles en las cuales, de cada casa, marcharon todos los miembros de la familia y si quedó alguno, fueron los abuelos.



La peña "La Niña"


                    Tiempos difíciles. Dejar la tierra donde uno ha nacido fue horrible para todos aquellos que nos tocó vivirlo. Estamos hablando de un periodo de nuestra España en la cual las comunicaciones en nada se parecían a las que en la actualidad tenemos.



Paisaje del río Gévora

 Gracias a esta mano de obra, al trabajo de toda esta gente, el progreso llegó allí, al lugar que eligieron los mejores trabajadores dispuestos a ganar dinero, si, pero tambien a dar lo mejor de si mismo para lograr el progreso de bienestar al que hemos llegado, naturalmente, en unos lugares más que en otros.



Plaza del Ayuntamiento

                    Y así hemos pasado un montón de años donde todo se ha ido transformando. Por razones familiares, ultimamente viajo con frecuencia a Madrid y el otro día me enteré que  el Barrio del Pilar, una zona del norte de Madrid, donde existen grandes avenidas y modernos edificios, es conocido como "La pequeña Extremadura" , por la cantidad de extremeños que allí habitan.




Paraje del Puente

                    En el Barrio del Pilar de Madrid tambien viven gente de La Codosera, como mi amigo Domingo Doblado que siendo bien pequeño, junto con su madre, Angelita, conocida por su profesión como la Churrera, se montaron un día en el tren con una dirección escrita en un trozo de papel y llegaron, sin saber una palabra de francés, hasta Bruselas. Hace unos años Domingo regresó a España y se quedó a vivir en Madrid donde hace poco tiempo ha fallecido su hijo en un trágico accidente deportivo . Un duro golpe que han tenido que soportar toda la familia.




Los Quintos del 60


                   Cuando le ocurren estas desgracias a gentes del pueblo  a todos se nos rompe un poco el corazón, pero tambien nos alegramos por aquellos otros codoseranos que trabajan cada día lejos de su tierra y obtienen éxitos en sus proyectos para vivir cada dia mejor.



La Codosera en la actualidad


      Vivir en la zona de La Raya, en La Codosera, ha sido beneficioso para muchos de los que emigraron al haber conocido  desde pequeños el arte de comprar y vender.  La frontera con Portugal fue durante años, quizás los más difíciles de nuestra historia reciente, un lugar donde mujeres y hombres comercializaron diferentes artículos de contrabando al margen de la ley para poder sobre vivir. La frontera era la lonja de contratación, el lugar donde se colocaban todos los que se atrevían a cruzarla burlando a los agentes que la vigilaban, aguzando el ingenio y  cargando con artículos que interesasen en el país de al lado, principalmente y por su importancia, el café sobre todo.




Turismo mariano en La Codosera un Viernes de Dolores

                   El espíritu comercial y emprendedor ha sido durante años lo que ha marcado a varias generaciones de paisanos y paisanas de los que marcharon, no olvidando nunca sus orígenes. Empresarios que han rotulado sus empresas  con el nombre de La Codosera o de Chandavila, como la Granja el Cruce, que en sus haber se enorgullece de ser una empresa nacida en el pueblo, aunque en la actualidad tenga su sede en Badajoz.



Una calle del pueblo

                           La mayoría de los primeros codoseranos que emigraron  ya se han jubilado. Muchos, con sus ahorros se construyeron una casa en el pueblo y han regresado definitivamente o lo hacen en vacaciones. Otros han echado raices familiares fuera y le es dificil volver. De los que  montaron empresas o crearon negocios, continuando con la saga familiar, aún quedan algunos por ahí, como el caso de mi familia que, aunque yo no he continuado con el negocio de mis padres, si lo hizo mi hermano mayor y hoy lo lo regenta su hija Maria y mi sobrino Eduardo, en Villaviciosa de Odón un pueblo moderno a pocos kilómetros de Madrid,  donde  llevan con orgullo seguir con la saga de la panadería, un negocio que fundó mi abuelo Manuel Berrocal allá en la ribera del Gévora, en el paraje del Puente, con un primer molino hidráulico aprovechando el salto de agua del canal que los obreros del pueblo labraron en la roca antes de llegar a lo que posteriormente fue "La Fábrica".


















martes, 3 de febrero de 2015

Las Fuentes de La Codosera

Campo de encinares.



LAS FUENTES DE LA CODOSERA.


Vivimos demasiado rápido y a veces olvidamos como éramos no hace tantos años. Todos hemos cambiado bastante, pero las gentes de más edad, los abuelos, mucho más.  La forma de vida de los ciudadanos de entonces, mayormente los residentes  en núcleos rurales alejados de las grandes ciudades, se ceñía a vivir cerca de la tierra, de la cual obtenían lo necesario para el sustento de su familia. .

El hombre con su mula y su perro


En La Codosera existen diferentes tipos de tierras de cultivos. De secano,  de arboledas, de labor,  tierras agrícolas, tierras de regadío, y algunas que otras más donde el hombre, desde tiempos remotos, ha sabido sacarles provecho a todas ellas y obtener suculentos beneficios trabajándolas con su inteligencia y esfuerzo.


Tierra preparada en la ribera del Abrilongo

Surcos junto a la ribera

Las tierras de este lugar no son fáciles de trabajar debido a la dureza  que poseen,  al estar asentadas sobre un subsuelo pizarroso y, ha sido en los diferentes valles que circundan el territorio, donde,  aprovechando las tierras sedimentadas por las corrientes pluviales, el hombre ha logrado crear  espacios fértiles, vegas productivas ricas en multitud de cultivos.


El pueblo visto desde La Lamparona

Esta riqueza ha sido posible principalmente creando canales  gracias a los recursos hidrológicos que aportan los ríos que cruzan este término municipal, logrando con ello que, en el entorno de los valles que conforman el Gévora, Gevorete, el Codosero, Jola y Abrilongo, se cultiven las mejores hortalizas de la comarca.


Una casa con patio típica del pueblo

Y así fue como el hombre de antaño asentó su vivienda cerca del lugar que le daba el sustento de cada día, lejos del casco urbano, a veces en casitas agrupadas con otros vecinos formando caseríos y otras más aisladas pero no muy lejos del resto de construcciones. Casas blancas, encaladas todas ellas con grandes chimeneas, cortijos rayanos, casi alentejanos por su ascendencia portuguesa, son las señas de identidad del paisaje de este pueblo codoserano.


El puente del Marco

Pero la naturaleza fue generosa con estas gentes y no solo les regalo  el preciado liquido del agua que surcaba el valle cerca de sus tierras, sino que también le regaló multitud de fuentes esparcidas por doquier, agua potable necesaria para el consumo humano.


Canta la Rana

En los alrededores del pueblo, desde el norte hasta el sur existen más de un centenar. La principal, sin duda es la situada en el centro del pueblo con el nombre de  Canta la Rana, ya citada por los portugueses en el siglo XIV cuando se refieren a ella.


Fuente Jordana


Restos de lo que fue la Fuente de Arriba

Otras fuentes importantes de la población fueron la Fuente de Arriba, situada en la calle Ventosa, cerca de las defensas del Castillo. La fuente de la Huerta Barroco, en la que, desde ha tiempo, junto a sus aguas, la noche de San Juan, mediante rituales entre un hombre y una mujer, jóvenes ambos, de nombres  Juan y María, con la Luna como testigo, se pasaban a los niños herniados  por las mimbres para tratar  de sanarlos. Una vara de mimbre quebrada, una liana que la une y a esperar el brote de la parte doblada.  Y  por último, nos queda la Fuente del Potril, en una barriada alejada del centro del pueblo.

La fuente y el perro

Hay fuentes cercanas a la población poco conocidas y otras muy importantes con un caudal de agua abundante suficiente para regar la huerta del propietario de la finca, como  la Fuente de Ovidio, cercana al paraje del Puente, en cuyas tierras existía un vivero donde se cultivaban todo tipo de de plantas de hortalizas.
Fuente de la Sierra

De gran caudal es también la Fuente la Rabaza, un venero que han aprovechado los vecinos de San Vicente de Alcantara para llevar el agua corriente hasta sus hogares.

Salto de agua en el río Gévora

Hay fuentes con nombres muy curiosos, una de ellas, cercana a la carretera que va a Chandavila, recibe el nombre de Fuente Jordana,  que tal como dice el pareado, “solo cuando llueve, mana”.

Fuente en La Raya

La mayoría de ellas están huérfanas de nombres propios, siendo conocidas por el nombre o el apodo del propietario de la finca donde se ubican.

Paraje de Bacoco, ( Vao de covo)


 Y así se encuentran, la Fuente de Joaquín da Luisa, de Joaquín da Parra, de los Turriñas, de los Piris, de Pestaña, de don Tomás, de los Secos, la del Sapo, de los Carisas, de los Catramelos, de Baldomero, de Clementa, de Ermelinda, de Dubrasio, de Curro, la Burranchona,  de los Españolitos, de la Vica, de Aurelio, de Anacleto o de Adolfo.

La Tojera ( A Texeira)

Otras están situadas en cañadas y reciben el nombre del lugar, como la Fuente la Cañá los Pollos, la Cañá la Manta, la Cañá del Carril, la Cañá Borrego o  la Fuente de  la Cañá de Carcabón.

La Rabaza ( A Rabaça)


Los caserios también tienen la suya, Fuente de Bacoco, Lavarse, El Marco, La Tojera, Monteviejo, la Rabaza, La Vega, la Calera, Marbanejo, Los Bastos, Los Corchos, Valdepontones, Valongo o Valle Chico.


Fuente del Malladil

Existen muchas más, como ya dije  al principio, pasan del centenar. Muy pocas se han adecentado y el resto se encuentran en mal estado, quizás porque los dueños de la finca emigraron y nadie se ocupa de ellas. Una pena. Sería interesante legarle a las generaciones más jóvenes este patrimonio en buen estado de conservación para que no olvidaran de dónde procedemos y que gracias a ellas este pueblo se fue transformando hasta llegar a nuestros días.

Anochecer en La Codosera

 Dejarlas huérfanas de nombres no es bueno. Ahora todo se bautiza. Catalogarlas y repararlas sería interesante, como se ha hecho con los dólmenes. Darles el valor que se merecen, repararlas y vestirlas guapas, con materiales duraderos, utilizando materiales cercanos,  la piedra de roca, la pizarra, el cemento o el ladrillo, cada una con un estilo diferente. Con gusto, con imaginación y con ganas se conseguiría.




viernes, 12 de diciembre de 2014

LA CODOSERA Y SU ESTRELLA DE 5 PUNTAS. .





LA CODOSERA y su estrella de cinco puntas.



La parroquia.

Fervor y devoción. Semana Santa 2014

Al contemplar la fotografía de la fachada principal de la iglesia matriz de La Codosera, encontramos elementos diferentes a los existentes en  otros templos de la región. 


La Codosera.


                                               No hay duda que la hermosa espadaña que soporta sus dos campanas de bronce resulta de una gran belleza, una labor importante que hubieron de realizar los técnicos del siglo XVII, cuando, derruida la torre aledaña en su costado derecho consecuencia de la Guerra de Restauración portuguesa, hubieron de acoplar el campanario a su fachada principal, olvidándose de la torre, sin duda, ante el temor que en cualquier otro momento, y en lo sucesivo, caso de ser reconstruida, los defensores de la población volvieran a utilizarla como elemento defensivo y el enemigo  derruirla de nuevo.

El edificio en la Guerra con Portugal año 1642

La Codosera (Codiçeira) 1642

                                    De aquella Guerra con Portugal, los portugueses nos legaron un documento de lo más valioso que entendemos para conocer como fue el pueblo en su época, un gravado donde se aprecian la formación de sus calles, el Castillo, la Torre del Reloj del Ayuntamiento, la plaza de la Fuente, sus murallas defensivas, las diferentes puertas Puertas , la de Alburquerque, de los Olivares y de Arronches, las ermitas, de San Pedro, San Sebastían y La Luz,  y sin duda lo mejor de todo, el diseño de tal como fue en esta fecha el templo parroquial, de claro estilo portugués y templario,  tal como observamos en esta otra fotografía, por su parecido,  con el de la población vecina de Marvao.   

Iglesia de Marvao

                                   No es casual que tal como observamos en la fotografía que les muestro de la Iglesia de Marvao, existe una similitud muy parecida de la fachada este templo, tal como fue en su día,  con la iglesia de esta población portuguesa.



Río Abrilongo, frontera con Portugal.

                                         Los restos de la torre que aún quedan en los laterales de la iglesia codoserana son señas de identidad similares a los portugueses. 

Los campanilleros en la iglesia el Domingo de Resurrección.

 Y no es casualidad porque, como ya hemos comentado en otros trabajos, La Codosera antes que española fue portuguesa, integrada en el Concelho de Marvao.

Caballero Templario

En los primeros momentos vividos en la Península Ibérica en lucha contra los musulmanes por arrojarlos fuera del territorio, además, los portugueses obtuvieron su independencia del reino castellano-leonés y, anteriormente, lo que fue el Condado Portucalense se convirtió en Reyno soberano. El primer rey de Portugal fue Afonso Henriques, quién ayudado por los Caballeros Templarios, lograron arrebatar al famoso caudillo árabe, Ibn Marwán, la sede de sus dominios de su castillo roquero, situado  en la cabecera de valle del Gévora, Marvao, el corredor fluvial que el moro utilizó para llegar hasta el Cerro de la Muela, en la desembocadura  con el Guadiana,  donde fundó la ciudad de Badajoz.

Marvao

                                    A partir de este momento, Marvao, pasó a ocupar un lugar de importante relevancia dentro de la administración militar y política de la extensa región al sur del Tajo y es por ello que Afonso Henriques, en agradecimiento por su ayuda,  le hizo entrega de estas tierras para que las gestionaran, a los monjes-caballeros del Templo, que a forma de diferenciarse de los guerreros de su época, utilizaban como distintivo manto blanco con una cruz color roja dibujada en el centro.



Navidades en La Codosera

                                       Los templarios entraron en Portugal en tiempos de la condesa Teresa de León, madre del rey mencionado, en 1127 a cambio de su colaboración en la Reconquista. En Europa fueron una de la más poderosas órdenes militares cristianas de la Edad Media y se mantuvieron activos durante poco menos de dos siglos, hasta que los rumores en torno a la secreta iniciación de sus componentes crearon una gran desconfianza en el rey de Francia, quien dirigiéndose al Papa Clemente V, logró que gran parte de sus componentes fuesen apresados e inducidos a confesar bajo tortura y posteriormente quemados en la hoguera, mientras que su orden fue disuelta. Su brusca erradicación dio lugar a especulaciones y leyendas que han mantenido vivo su nombre hasta nuestros días.



                                Tras la bula papal ordenando su disolución, los reyes portugueses fueron sus valedores y grandes defensores, por cuyo motivo cambiaron el nombre  por el de la Orden de Cristo, siendo este nombre en la actualidad y en la vida política del pais vecino,  una de la condecoraciones más importantes que el Jefe del Estado concede a  personalidades que destaquen en cualquiera de las facetas personales, políticas o militares.



perfil humano

                             Con todos estos antecedentes de los hechos históricos acaecidos en estas tierras, reconocemos que la construcción del templo-militar de la iglesia codoserana fue mandado construir por dichos caballeros. Así nos lo confirman las marcas labradas en los rosetones graníticos que enlazan los nervios que soportan la bóveda sobre el Altar Mayor. Donde observamos, en uno de ellos,  un rostro masculino, que pudiera ser el prior de la orden.

la cruz


En dos más, uno, situado en el centro de la cúpula y otro en uno de los extremos, la Cruz de la orden.

la rosa

En otro se ve perfectamente una rosa. La rosa es por excelencia el símbolo del secreto guardado,  y fueron los Templarios, entre otras sectas, quienes la utilizaron como emblema. 


la estrella en el templo de La Codosera.

          Y por último, observamos la última roseta donde aparece una estrella de cinco puntas

De la misma forma, en el Alentejo portugués tambien existen algunas de estas marcas, como  las que les muestro en la siguiente fotografía captada en  la entrada de la iglesia Matriz de Jurumenha, (Portugal),  una población cercana a Olivenza, un territorio donde la presencia de los Templarios fue importante. 

Marcas en el portal de la iglesia Matriz de Jurumenha. 


                             Al respecto de esta estrella, para conocer mejor el significado de la misma,  a continuación,  les muestro una fotografía de un edificio que se encuentra en Pontevedra. En la actualidad en este viejo caserón se encuentra el Archivo Provincial y anteriormente su propietario fue Javier Pintos-Fonseca quien lo mandó construir en el año 1910 con el fin de establecer la sede de una hermandad heterodoxa: la teosofía, Sociedad de Estudios Teosóficos “Marco Aurelio”, donde se reunían los miembros de la misma para debatir acerca de cuestiones espirituales y esotéricas. Observen que en la fachada de este edificio, en la parte superior, mandaron colocar una estrella exactamente igual que la que existe en el templo de La Codosera. Dicho edificio es conocido por los vecinos de esta ciudad gallega como “casa de los masones”, y todavía conserva este elemento mencionado que causa asombro a quienes lo contemplan. Ha sido casual que este signo en el edificio gallego haya permaneciese  inadvertido durante la época de la dictadura franquista para los censores del Régimen, quienes trataron de eliminar las huellas de la masoneria de todas partes visibles. 


fachada gallega con estrella 5 puntas


                            Esta estrella de  cinco puntas es conocida con elnombre de pentalfa, o mal llamado Pentagrama, (emblema de todo ser que piensa), aunque  su significado es muy variado según los grupos que a lo largo de la historia, desde los tiempos del rey Salomón hasta nuestros días, la hayan tenido como distintivo.
Las creencias de la historia de los Templarios en Europa son muy variadas y hasta existen corrientes que defienden que jamás se disolvieron y que los masones son sus sucesores secretos. Según la historia practicaron ritos y creencias paganas y fueron condenados por ello. Las marcas labradas, desde hace cientos de años, desde su construcción,  en esta iglesia, corresponden a sus señas identidad y confirman su presencia en una Codiçeira antaño portuguesa, cristianizada y gobernada por dicha Orden.