lunes, 20 de octubre de 2014

Los Puentes del Gévora.

LOS PUENTES DEL GÉVORA

 

 

 

Dehesa extremeña


21.03.14 - 00:15 - 
FRANCISCO JOSÉ NEGRETE. |

La Diputación de Badajoz ha adjudicado a la empresa Placonsa S.A. la construcción de un nuevo puente sobre el río Gévora a la altura del paraje de Carrión, en el término municipal de Alburquerque. Esta obra obligará a modificar el trazado de la carretera BA-008 que une la citada localidad con La Codosera, en la urbanización de chalets existente en Carrión. La inversión es de 872.527 y el plazo de ejecución será de ocho meses. "




Comienza la cimentación 

"Comienzan las obras del nuevo puente sobre el río Gévora en Carrión

·         Para poder ejecutar los trabajos se han levantado las compuertas del azud ubicado junto a la urbanización de Carrión, algunas de cuyas parcelas de chalets se verán afectadas por el nuevo trazado de la carretera BA-008".

21 julio 201408:36
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Ya han comenzado las obras del nuevo puente sobre el río Gévora, en Alburquerque, que está construyendo la empresa Placonsa con un presupuesto cercano al millón de euros. Para poder ejecutar los trabajos se han levantado las compuertas del azud ubicado junto a la urbanización de Carrión, algunas de cuyas parcelas de chalets se verán afectadas por el nuevo trazado de la carretera BA-008, que será modificado con el fin de eliminar varias curvas pronunciadas.”

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La Codosera es un pueblo enclavado en un espacio natural de gran belleza con abundante vegetación gracias al soporte generoso que aportan las aguas de fuentes y manantiales que van formando la cuenca del río Gévora y sus afluentes, en su recorrido  por las tierras de este rincón extremeño de la Raya. 



Río Gévora

El rio Gévora puede presumir de ser el más famoso de los afluentes que recibe el Guadiana en la provincia de Badajoz. Lo es por muchos motivos, pero principalmente por ser un río con historia y por eso su nombre  en letras doradas figura escrito, junto al resto de batalladas  ganadas por Napoleón,  en las paredes del Arco del Triunfo de París, porque fue en las inmediaciones de su desembocadura en Badajoz, el 19 de febrero de 1811,  donde se libró una cruenta batalla por las tropas napoleónicas contra el ejército hispano-portugués  por la conquista de la ciudad, una batalla corta que duró varios dias y que al final fueron los franceses  quienes ganaron la posición y ocupando la plaza hasta el año siguiente. 

Río Gévora. Puente de Cantillana.

La fama de este rio viene de atrás y sobre el mismo y su valle pusieron sus ojos  reyes castellanos y portugueses, utilizándolo por tanto como moneda de cambio a la hora de delimitar la frontera hispano portuguesa, donde ambos monarcas negociaron contra prestaciones para poner fin a las guerras entre ambos reinos. Entre otros territorios pactados, La Codosera y el valle del Gévora, siendo portugueses pasaron a ser castellanos en compensación de otras tierras, como Olivenza, Ouguela y Campo Maior, que pasaron a ser portuguesas.


La Codosera formando parte del reino de Portugal

 Mas adelante, durante la dominación musulmana, el guerrero árabe Ib Marwan utilizó el corredor del Gévora para llegar  hasta Marvao donde construyó su fortaleza roquera y desde donde comenzó a dominar parte de estas tierras y quedar el camino explícito para  posteriormente,  siguiendo el curso del rio, llegar hasta su desembocadura en el Cerro de la Muela, donde fundó lo que es hoy  la ciudad de Badajoz.

La Codosera. Año 1974


Y pasaron los años y las aguas del rio seguieron corriendo y regando  las tierras fértiles de este valle. y sucedió que, allá por el siglo XVIII, según consta en el Interrogatorio de la Real Audiencia, precisamente el dia 8 de abril de 1791,  realizó una visita a La Codosera el enviado de S.M el Rey Carlos  IV, llamado don Juan Antonio de Ynguanzo, del Consejo del Rey, oidor de la Audiencia de Cáceres. Este señor no solo visitó este pueblo, si no que hizo un recorrido  por  cada uno de los distintos municipios que componían la entonces provincia de Extremadura. 

Arco Iris en San Miguel

La encuesta tenía como objetivó conocer mejor el territorio sobre el que se habrían de aplicarse las reformas económicas, sociales y administrativas, promoviendo el desarrollo agrícola, favoreciendo las comunicaciones, aumentando la población y en el último término arrancando a la provincia del atraso en que se encontraba. Aunque la realidad fue diferente, el Monarca lo que deseaba era conocer de primera mano la situación en la que se encontraba la economía del territorio, sin duda para aumentar los impuestos a los súbditos y seguir con las guerras abiertas en los diferentes frentes de su vasto imperio.



Vistas del pueblo desde la Sierra


La reunión tuvo lugar en el Ayuntamiento en presencia  del señor alcalde, Francisco Durán,  el regidor Julián Mero, el procurador sindico general Andrés Barones el señor Cura y algunos señores mas, mientras su ayudante iba anotando el número de ovejas, cabras o vacas,


la cantidad de fanegas de trigo avena o cebada y olvidándose de las gallinas pavos o gansos,  que poseían los naturales o forasteros con propiedades en el municipio. Sobre  los ríos escribió:" ... en quanto a los caminos reales y de atrabesio no se notan pasos peligrosos, sino el peligro que supone los ríos que no tienen puentes como Jebora para ir a Badajoz, Villar del Rey y otros pueblo, por cuya razon an sucedido varias desgrazias y no seria muy costosa la construczion de ellos por la avundancia de piedra y cal y sitios muy proporcionado para hacerlos."

 

Puente Romano

Y pasó el tiempo y también los años, incluso siglos transcurrieron, y de los puentes ni se acordaron de construirlos.


Camino de la Fuente

Los consejos del enviado de Rey tuvieron eco muchos años después,  en los tiempos de la II República, cuando ya habían pasado 152 años de la propuesta sobre la construcción. Ocurrió en 1933 cuando por fin se construyo un Puente Nuevo, aguas abajo y cerca del Viejo, en la carretera que une a la población con la vecina San Vicente de Alcántara.


Gente de La Codosera en los años 30. 

Este periodo, principio de los años treinta, fue de gran actividad política en España y por supuesto en el pueblo. En la fotografía que les muestro aparecen las fuerzas vivas de entonces, jóvenes junto a personas de más edad, todos posaron para el fotógrafo en un ambiente de amistad y cordialidad. Leocadio Barroso, Luis Ochoa, Damián Camacho, José Vélez, el municipal Tito Bolo, o Agustín Costo, solo son algunos de  los que reconozco.  


Paraje del Puente


Hasta entonces los vecinos ya estaban acostumbrados a valerse por sus propios medios y atravesar ríos y riberas unas veces utilizando badenes y otras construyendo rudimentarios  pontones de palos, que hacían de puentes, y  de los que actualmente todavia quedan algunos que siguen dando servicio, como los que mostramos en la fotografía adjunta. 

 

 

 Puente improvisado. 

 

Y pasaron más años, algunos muy tristes,  en una España que se destrozaba gerreando por ideales políticos, y donde el principal objetivo de las familias, durante décadas, consistía en lograr nutrirse con  las tres comidas díarias. Nuevamente el tema de los puentes quedó aparcado, mientras  carros y carretas cruzaban badenes, recorrían caminos y cruzaban los rios por pasos improvisados, temiendo en cada invierno encontrarse con la barrera de las aguas por las crecidas de los rios.  

Baden del Molino.


Dificil situación para los habitantes de cortijos y caserios, cada vez que esto ocurria, al quedarse incomunicados con el casco urbano y carentes de artículos de primera necesidad sin contar los sanitarios que, no pocas veces, ocasionaron verdaderos problemas humanos. 

 

Tormenta en La Codosera


Y así llegamos a los años sesenta, un cambio sustancial en nuestro pais, por cuando el dinero comenzó a fluir y la economía despegó de forma masiva. El turismo, la industria, la construción, la emigración,  todos a una, lograron cambiar la piel de este pais. Y las máquinas de obras pública llegaron al pueblo, donde se quedaron por mucho tiempo, el necesario para hacer un montón de carreteras con sus puentes correspondientes. El Marco, La Tojera y la Rabaza, los tres caserios más importantes situados en la misma frontera con Portugal, vieron como los caminios de tierra mal compactada y tortuosos que les unián con el centro urbano, se transformaron en vias asfaltadas de primera orden.  Se  hicieron  carreteras y además tres puentes, el del Codosero, el Gevorete en Las Juntas y el del Puerto de Marbanejo sobre el Gévora. La carretera con San Vicente de Alcantara  se construyó de nuevo trazado y junto a ella otro puente sustituyendo, aguas abajo, del construido  durante la República.
























Primer puente en Carrión


La historia de los puentes quedaría incompleta si no incluimos lo importante que, para el desarrollo de la población y su entorno, ha sido y lo sigue siendo,  el puente de Carrión. El puente primitivo era pequeño y por el pasaron los primeros automóviles. Despues llegaron los autobuses cargados de peregrinos camino de Chandavila y también pasaron por encima. Las excursiones eran en primavera y verano y la corriente del río en esa época no presentaba problemas. Después llegó la linea regular de viajeros que unía el pueblo con Badajoz diariamente y la gente comenzó a utilizarla para realizar sus actividades en la capital de la provincia, y La Estellesa, que así se llamaba la empresa, pasaba cada dia, ida y vuelta, por encima del diminuto puente sin problemas. Hasta que llegó el invierno con sus avenidas cada vez que llovía con fuerza, y los viajeros se tuvieron que esperar en tierra esperando que la crecida del río bajase. Y el pueblo inquieto y alborotado  se preocupaba cada vez que esto ocurría, mientras que las autoridades prometían hacer un nuevo puente que nunca llegaba.





 Como ya teníamos prensa regional, como el Diario Hoy,  La Codosera, era noticia cada vez que llegaba el invierno, dando lugar a que la construcción de un puente sólido era cuestión de tiempo y de recursos. La obra se hizo pero icompleta, no se eliminaron las curvas peligrosas antes de llegar, un ancho insuficiente, y con limitación de tonelaje. Con estas desventajas, construir un nuevo puente, en los tiempos actuales, era necesario, puesto que La Codosera es un pueblo con recursos naturales, y con una situación privilegiada por cercania y como paso hacia el país vecinos.


El río Gévora a su paso por Carrión

Por ello nos congratulamos que, a pesar de la crisis,  la construcción de un nuevo puente en este lugar es ya una realidad. En la aguas de azud, en el denominado "Charco de la Virgen", los pilares de un moderno puente emergen dando paso a un nuevo tramo de carretera, eliminando curvas y barreras de cualquier tipo, con un mensaje esperanzador de progreso y bienestar para una zona singular, paso obligado para españoles y portugueses que comprueban que la eliminación de barreras no solo se firman en los despachos si no que son realidad. 




Crecida del río




El pasado 21 de Julio comenzaban las obras y a fecha de ayer vean como se encuentran de avanzadas. 



El puente nuevo





La estructura del nuevo puente terminada.













miércoles, 8 de octubre de 2014

LA CODOSERA. Callejero.

CALLEJERO DE LA CODOSERA.-



El pueblo visto desde la Sierra del Lugar.


Como en otros muchos municipios de Extremadura, hace años que en La Codosera los hombres cuando alcanzaban la edad de trabajar salían en cuadrillas a buscarse la vida. La aceituna, los regadios, la siega..., eran faenas familiares, que una vez terminada la temporada, regresan al pueblo.


La Siega.

 Pero es a partir de los años sesenta, cuando se inició la emigración  hacia otros lugares del país e incluso a países europeos  de una parte muy importante de la población. El fenómeno migratorio trajo consigo la merma del censo municipal al haberse quedado en la actualidad rondando los 2.300 habitantes, muy lejos de los más de 4.000 que llego a tener en la década de la que hablamos.

Nido de cigüeñas en la torre del Reloj.

Esta nueva situación cambió la vida de este pueblo en muchos aspectos. El emigrante asentado en su nuevo destino, lugar donde había encontrado un puesto de trabajo, tuvo que poner en venta su casa del pueblo para poder dar la entrada para la compra de un piso en la gran ciudad y así dejar de pagar una renta de la casa en la cual vivía. 

Excursionistas en La Codosera

 Muchos de los que no emigraron, pequeños propietarios de parcelas con viviendas situadas en las zonas de regadíos próximas a la frontera portuguesa, recibieron con agrado las ofertas de ventas de los inmuebles, puestos a la venta por las familias que marcharon,  y,  junto con sus enseres, se trasladaron a vivir al casco urbano. Por las calle comenzó a escucharse con frecuencia el acento diferenciado del idioma portugués, ya que los nuevos propietarios que llegaron, aunque españoles también, ésta era su lengua materna.

Mujeres con cántaros en la plaza de la Fuente

Y pasaron años, y los codoseranos trabajaban duro para sacar adelante a su familia en sus nuevos destinos, donde nada era fácil.  Y la economía española crecía por día. Los coches comenzaron a circular y las máquinas de obras públicas no paraban de hacer puentes y carreteras. Atrás quedaron los polvorientos caminos vecinales que unían a la población con el resto del país. Casi todo el mundo se sacó el carnet de conducir y se compró el auto para,  entre otras cosas, venir a su pueblo a descansar, pasar unos días en la feria y saludar a familiares y amigos.




Años sesenta. La familia de Joao Pérez Semedo. Isabel su madre, su padre Rosalino Vaz Semedo, su padrino, Juan Pérez,  sus tias, Agustina, Mariquina y Amelia, Su hermano y sus primos José Antonio y Pablo. 


 Y así  descubrieron que este mundo era diferente. El pueblo tiraba mucho y sus raíces aquí estaban. Y se volvieron al tajo, a la fábrica, al taller, a la empresa, pero en su mente llevaban el proyecto de su vida, construirse una casa en su pueblo para venir en cuantas ocasiones les fuera posible. Visitaron al director de la Caja de Ahorros, sacaron sus ahorrillos de la cartilla, se compraron el solar y hablaron con el albañil. Dicho y hecho, al año siguiente la casita ya construida lista para amueblarla.


Ambiente veraniego en una noche de feria

Y el pueblo creció. Tanto que, de las 14 calles que había cuando marcharon hoy son 60 las que llevan rótulos propios. Y así se configuró este trozo de tierra rayano y portugués de nacimiento, entre otros motivos,  gracias a las aportaciones de los hijos del pueblo que han invertido aquí el dinero ganado con su esfuerzo en tierras lejanas.

El cacharrero y su ayudante

Las primeras calles las conocimos empedradas con gorrones, como aquí se les denominan, rollos rodados recogidos en el lecho de los ríos.



Calle Alta, empedrada con gorrones.


 En la actualidad todas ellas están perfectamente asfaltadas y ademas con acerados de adoquines.

Plaza de España reformada

En cuanto a sus nombres primitivos, en unas permanecen y en el resto, por diversos motivos, se los han cambiado, como por ejemplo,  Cantarrana, por Gral.Primo de Rivera, o Arrabal por General Navarro.

Atardacer 

A pesar que, en La Codosera, el tema religioso es importante, por las apariciones de la Virgen en el 1945, solamente cinco llevan nombres de Santos, Santa María, San Pedro, San Miguel, Ntra.Sra.de Guadalupe. Ntra.Sra.de la Luz y la Virgen de Chandavila.


Plaza de Ntra.Sra.de Guadalupe

Políticos parace ser que no hay muchos. Figuran, Adolfo Suáres, Tierno Galván, el General Primo de Rivera y el que fuera  alcalde, José  Márquez Píriz.


Invierno en la Carretera, Ramon y Cajal.

En el tema del Nuevo Mundo,  se han tenido en cuenta a los conquistadores extremeños, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Núñez, Hernando de Soto y Pedro de Valdivia.

Plaza de la Fuente reformada

Militares, figuran el General Navarro, Gerardo Gómez, Teniente Corchado y Agustín G. del Solar.

Antigua calle Arrabal, hoy General Navarro.

Personalidades,  dos de ellas relacionados con el pueblo y tres muy conocidos, Josefa Martín Cotano, gran maestra de escuela,  que enseñó a leer y a escribir a tres generaciones de mujeres codoseranas,  Juán Antonio Galán y Galán párroco que protagonizó las apariciones de la Virgen en Chandavila,  el Doctor Fleming, el nóbel Ramón y Cajal y el amigo de los niños, Felix Rodriguez de la Fuente.

Calle Pedro de Valdivia.

Escritores. Miguel de Cervantes, Jacinto Benavente, Gabriel García Márquez, Rafael Alberti y el extremeño Luis Chamizo.

Calle Ntra.Sra.de Chandavila.

Pintores. Tres clásicos y uno, hijo adoptivo del pueblo. Goya, Velazquez, Picasso y Genaro Lázaro Gumiel.


Plaza del Ejido.

Accidentes geográficos. Fuente, Otero, Lancheras, Alta, Río Gévora, Río Gevorete, Sierra de la Calera, Sierra de Pan de Trigo, Sierra del Lugar y Sierra Matasiete.

Avenida de Portugal

Relacionadas con Portugal. Av. de Portugal y Av. de Caldas da Rainha.

Calle de la Fuente

En otro apartado y ya para terminar la nómina, tenemos, la Plaza de España, el Potril, la calle Ventosa, la Viña, Rica, Cementerio, los Molinos, Las Huertas, la Estrella, Quinta del Café, Calvario, Libertad, la Encina, la Jara y el Rosal.

Piscinas Naturales.

De todas las que hemos señalados, tres están dedicadas a hijos del pueblo, José  Márquez Píriz, Gerardo Gómez y Agustín Gómez del Solar. El primero fue el primer alcalde instaurada la democracia en España, Gerardo Gómez un teniente de regulares que murió en Cáceres, cuando la Guerra Civil durante un bombardeo de la aviación republicana, y Agustín Gómez, coronel del ejército, amigo de hacer favores a cuentos paisanos le solicitaron su ayuda durante su servicio militar.

Paisaje de la Raya.

Como veis hay nombres rotulados en las calles para todos los gustos. Aunque faltan algunos nombres. Atendiendo a la historia del pueblo, a su pasado y para que no se olviden a los profesionales,  personas trabajadoras, dignas de destacar por su esfuerzo en sacar adelante a sus familias y contribuir económicamente a que el pueblo durante años haya tenido una posición destacada y conocida en su entorno, yo propondría las siguientes:

Panorámica desde el Castillo.

Calle del Mochilero. Este pueblo vivió del contrabando durante varias décadas y muchas familias pudieron cenar gracias a ello.

El edificio de la parroquia, donde confluyen elementos arquitectónicos diferentes, consecuencia de las guerras habidas con Portugal. 

Calle de las Lavanderas. Mujeres de todas las edades cargadas con cestos a la cabeza iban cada día a lavar la ropa en las aguas de los ríos cercanos, con cuyo trabajo se ganaron la vida.

Niños en la Carreta 

Calle de los Carreteros. Los carros fueron fudamentales para la economía del pueblo, aquí o en Madrid, donde también está la calle Carretas.

La familia Perera

Calle del Navegón.- Carpinteros que hubo en pueblo de un oficio hoy perdido, la construcción de carruajes, carros y carretas.

La pared de una fragua.

Calle de la Fragua.- Esta industria fue fundamental y necesaria para la economía del pueblo. En la fragua se herraban las bestias y se reparaban los aperos para la agricultura y la ganadería.

La bigornia

Calle de los Comerciantes.- En La Codosera si algo es importante es el comercio, comprar y vender es un arte que nuestros antepasados practicaron como ningunos.

La unión entre dos plazas

Calle del Lagar.- Molinos y Lagares estaban siuados a lo largo del curso de los ríos que cruzan el suelo codoserano. Una industria que contribuyó al bienestar de los ciudadanos de la época.

Modernismo en la plaza de la Fuente

Y por último, un homenaje a la piedra, materia prima con la cual durante siglos se construyeron las viviendas de esta tierra. El subsuelo de esta tierra es rico en pizarras y las pedreras, aunque hoy apenas se utilizan  aún se dejan ver por los alrededores, por ello,  bueno es que el último nombre lo pidamos para la calle La Pedrera. Una palabra muy popular en Barcelona por la obra de arte que Gaudí construyó sobre un solar del cual, al igual que se hacía en el pueblo, se sacaban las piedras. 



Paredes de pizarras con elementos sobresalientes utilizados como escaleras.