lunes, 20 de octubre de 2014

Los Puentes del Gévora.

LOS PUENTES DEL GÉVORA

 

 

 

Dehesa extremeña



La Codosera es un pueblo enclavado en un espacio natural de gran belleza con abundante vegetación gracias al soporte hídrico que aportan las aguas de sus fuentes y manantiales conformando la cuenca del río Gévora y sus afluentes en su recorrido  por las tierras de este rincón extremeño de la Raya. 


El rio Gévora puede presumir de ser el más famoso de los afluentes que recibe el Guadiana en la provincia de Badajoz. Lo es por muchos motivos, pero principalmente por ser un río con historia y por eso su nombre  en letras doradas figura escrito, junto al resto de batalladas  ganadas por Napoleón,  en las paredes del Arco del Triunfo de París, porque fue en las inmediaciones de su desembocadura en Badajoz, el 19 de febrero de 1811,  donde se libró una cruenta batalla por las tropas napoleónicas contra el ejército hispano-portugués  por la conquista de la ciudad, una batalla corta que duró varios dias y que al final fueron los franceses  quienes ganaron la posición, donde se quedaron hasta el año siguiente. 


La fama de este rio viene de atrás y sobre el mismo y su valle pusieron sus ojos  reyes castellanos y portugueses, utilizándolo por tanto como moneda de cambio a la hora de delimitar la frontera hispano portuguesa, donde ambos monarcas negociaron contra prestaciones para poner fin a las guerras entre ambos reinos. Entre otros territorios pactados, La Codosera y el valle del Gévora, siendo portugueses pasaron a ser castellanos en compensación de otras tierras, como Olivenza, Ouguela y Campo Maior, que pasaron a ser portuguesas.

 Mas adelante, durante la dominación musulmana, el guerrero árabe Ib Marwan utilizó el corredor del Gévora para llegar  hasta Marvao donde construyó su fortaleza roquera y desde donde comenzó a dominar parte de estas tierras y quedar el camino explícito para  posteriormente,  siguiendo el curso del rio, llegar hasta su desembocadura en el Cerro de la Muela, donde fundó lo que es hoy  la ciudad de Badajoz.


Y pasaron los años y las aguas del rio seguieron corriendo y regando  las tierras fértiles de este valle. y sucedió que, allá por el siglo XVIII, según consta en el Interrogatorio de la Real Audiencia, precisamente el dia 8 de abril de 1791,  realizó una visita a La Codosera el enviado de S.M el Rey Carlos  IV, llamado don Juan Antonio de Ynguanzo, del Consejo del Rey, oidor de la Audiencia de Cáceres. Este señor no solo visitó este pueblo, si no que hizo un recorrido  por  cada uno de los distintos municipios que componían la entonces provincia de Extremadura, . La encuesta tenía como objetivó conocer mejor el territorio sobre el que se habrían de aplicar las reformas económicas, sociales y administrativas, promoviendo el desarrollo agrícola, favoreciendo las comunicaciones, aumentando la población y en el último término arrancando a la provincia del atraso en que se encontraba. Aunque la realidad fue diferente, el Monarca lo que deseaba era conocer de primera mano la situación en la que se encontraba la economía del territorio, sin duda para aumentar los impuestos a los súbditos y seguir con las guerras abiertas en los diferentes frentes de su vasto imperio.



Vistas del pueblo desde la Sierra


La reunión tuvo lugar en el Ayuntamiento en presencia  del señor alcalde, Francisco Durán,  el regidor Julián Mero, el procurador sindico general Andrés Barones el señor Cura y algunos señores mas, mientras su ayudante iba anotando el número de ovejas, cabras o vacas,


la cantidad de fanegas de trigo avena o cebada y olvidándose de las gallinas pavos o gansos,  que poseían los naturales o forasteros con propiedades en el municipio. De los ríos escribe:" ... en quanto a los caminos reales y de atrabesio no se notan pasos peligrosos, sino el peligro que supone los ríos que no tienen puentes como Jebora para ir a Badajoz, Villar del Rey y otros pueblo, por cuya razon an sucedido varias desgrazias y no seria muy costosa la construczion de ellos por la avundancia de piedra y cal y sitios muy proporcionado para hacerlos."

 

Puente Romano

Y pasó el tiempo y también los años, incluso siglos transcurrieron, y de los puentes no se acordaron de construirlos.

Los consejos del enviado de Rey tuvieron eco muchos años después,  en tiempos de la II República, cuando ya habían pasado 152 años de la propuesta sobre la construcción. Ocurrió en 1933 cuando por fin se construyo un Puente Nuevo, aguas abajo y cerca del Viejo, en la carretera que une a la población con la vecina San Vicente de Alcántara.


Gente de La Codosera en los años 30. 

Este periodo, principio de los años treinta, fue de gran actividad política en España y por supuesto en el pueblo. En la fotografía que les muestro aparecen las fuerzas vivas de entonces, jóvenes junto a personas de más edad, todos posaron para el fotógrafo en un ambiente de amistad y cordialidad. Leocadio Barroso, Luis Ochoa, Damián Camacho, José Vélez, el municipal Tito Bolo, o Agustín Costo, solo son algunos de  los que reconozco.  


Paraje del Puente


Hasta entonces los vecinos ya estaban acostumbrados a valerse por sus propios medios y atravesar ríos y riberas unas veces utilizando badenes y otras construyendo rudimentarios  pontones de palos, que hacían de puentes, y  de los que actualmente todavia quedan algunos que siguen dando servicio, como los que mostramos en la fotografía adjunta. 

 

 

 Puente improvisado. 

 

Y pasaron más años, algunos muy tristes,  en una España que se destrozaba gerreando por ideales políticos, y donde el principal objetivo de las familias, durante décadas, consistía en lograr nutrirse con  las tres comidas díarias. Nuevamente el tema de los puentes quedó aparcado, mientras  carros y carretas cruzaban badenes, recorrían caminos y cruzaban los rios por pasos improvisados, temiendo en cada invierno encontrarse con la barrera de las aguas por las crecidas de los rios.  



Baden del Molino.


Dificil situación para los habitantes de cortijos y caserios, cada vez que esto ocurria, al quedarse incomunicados con el casco urbano y carentes de artículos de primera necesidad sin contar los sanitarios que, no pocas veces, ocasionaron verdaderos problemas humanos. 

 

Tormenta en La Codosera


Y así llegamos a los años sesenta, un cambio sustancial en nuestro pais, por cuando el dinero comenzó a fluir y la economía despegó de forma masiva. El turismo, la industria, la construción, la emigración,  todos a una, lograron cambiar la piel de este pais. Y las máquinas de obras pública llegaron al pueblo, donde se quedaron por mucho tiempo, el necesario para hacer un montón de carreteras con sus puentes correspondientes. El Marco, La Tojera y la Rabaza, los tres caserios más importantes situados en la misma frontera con Portugal, vieron como los caminios de tierra mal compactada y tortuosos que les unián con el centro urbano, se transformaron en vias asfaltadas de primera orden.  Se  hicieron  carreteras y además tres puentes, el del Codosero, el Gevorete en Las Juntas y el del Puerto de Marbanejo sobre el Gévora. La carretera con San Vicente de Alcantara  se construyó de nuevo trazado y junto a ella otro puente sustituyendo, aguas abajo, del construido  durante la República.
























Primer puente en Carrión


La historia de los puentes quedaría incompleta si no incluimos lo importante que, para el desarrollo de la población y su entorno, ha sido el puente de Carrión, situado a 15 kms. y ubicado sobre las aguas del Gévora,  en la carretera de Alburquerque, via principal que ha unido a la población con el resto del pais, toda vez que la unión con San Vicente era a través de un camino vecinal totalmente intransitable. De ahí que contar con un puente sólido capaz de dar servicio la población haya sido uno de los objetivos principales que han tenido todos los mandatarios y para que no ocurrieran situaciones casi dramáticas cada vez que llovía con fuerza y los primeros automóviles se encontraron con un puente pequeño, de poca altura, el cual quedaba cubierto por las aguas con las primeras crecidas que cada invierno se producían. Cuando esto ocurría, que solía ser con bastante frecuencia, la población quedaba aislada por carretera, a veces por poco tiempo pero otras durante varios dias, hasta que dejaba de llover y las aguas volvían a su estado primitivo.



 Como ya teníamos prensa regional, como el Diario Hoy,  La Codosera, era noticia cada vez que llegaba el invierno, dando lugar a que la construcción de un puente sólido era cuestión de tiempo y de recursos. La obra se hizo pero icompleta, no se eliminaron las curvas peligrosas antes de llegar, un ancho insuficiente, y con limitación de tonelaje. Con estas desventajas, construir un nuevo puente, en los tiempos actuales, era necesario, puesto que La Codosera es un pueblo con recursos naturales, y con una situación privilegiada por cercania y como paso hacia el país vecinos.


El río Gévora a su paso por Carrión

Por ello nos congratulamos que, a pesar de la crisis, la construcción de un nuevo puente en este lugar es ya una realidad. En la aguas de azud, en el denominado "Charco de la Virgen", los pilares de un moderno puente emergen dando paso a un nuevo tramo de carretera, eliminando curvas y barreras de cualquier tipo, con un mensaje esperanzador de progreso y bienestar para una zona singular, pasoobligado para españoles y portugueses que comprueban que la eliminación de barreras no solo se firman en los despachos si no que son realidad. 




Crecida del río





 

21.03.14 - 00:15 - 
FRANCISCO JOSÉ NEGRETE. |

La Diputación de Badajoz ha adjudicado a la empresa Placonsa S.A. la construcción de un nuevo puente sobre el río Gévora a la altura del paraje de Carrión, en el término municipal de Alburquerque. Esta obra obligará a modificar el trazado de la carretera BA-008 que une la citada localidad con La Codosera, en la urbanización de chalets existente en Carrión. La inversión es de 872.527 y el plazo de ejecución será de ocho meses. "




Comienza la cimentación 

"Comienzan las obras del nuevo puente sobre el río Gévora en Carrión

·         Para poder ejecutar los trabajos se han levantado las compuertas del azud ubicado junto a la urbanización de Carrión, algunas de cuyas parcelas de chalets se verán afectadas por el nuevo trazado de la carretera BA-008".

21 julio 201408:36
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Ya han comenzado las obras del nuevo puente sobre el río Gévora, en Alburquerque, que está construyendo la empresa Placonsa con un presupuesto cercano al millón de euros. Para poder ejecutar los trabajos se han levantado las compuertas del azud ubicado junto a la urbanización de Carrión, algunas de cuyas parcelas de chalets se verán afectadas por el nuevo trazado de la carretera BA-008, que será modificado con el fin de eliminar varias curvas pronunciadas.”





El pasado 21 de Julio comenzaban las obras y a fecha de ayer vean como se encuentran de avanzadas. 



El puente nuevo





La estructura del nuevo puente terminada.













miércoles, 8 de octubre de 2014

LA CODOSERA. Callejero.

CALLEJERO DE LA CODOSERA.-



El pueblo visto desde la Sierra del Lugar.


Como en otros muchos municipios de Extremadura, hace años que en La Codosera los hombres cuando alcanzaban la edad de trabajar salían en cuadrillas a buscarse la vida. La aceituna, los regadios, la siega..., eran faenas familiares, que una vez terminada la temporada, regresan al pueblo.


La Siega.

 Pero es a partir de los años sesenta, cuando se inició la emigración  hacia otros lugares del país e incluso a países europeos  de una parte muy importante de la población. El fenómeno migratorio trajo consigo la merma del censo municipal al haberse quedado en la actualidad rondando los 2.300 habitantes, muy lejos de los más de 4.000 que llego a tener en la década de la que hablamos.

Nido de cigüeñas en la torre del Reloj.

Esta nueva situación cambió la vida de este pueblo en muchos aspectos. El emigrante asentado en su nuevo destino, lugar donde había encontrado un puesto de trabajo, tuvo que poner en venta su casa del pueblo para poder dar la entrada para la compra de un piso en la gran ciudad y así dejar de pagar una renta de la casa en la cual vivía. 

Excursionistas en La Codosera

 Muchos de los que no emigraron, pequeños propietarios de parcelas con viviendas situadas en las zonas de regadíos próximas a la frontera portuguesa, recibieron con agrado las ofertas de ventas de los inmuebles, puestos a la venta por las familias que marcharon,  y,  junto con sus enseres, se trasladaron a vivir al casco urbano. Por las calle comenzó a escucharse con frecuencia el acento diferenciado del idioma portugués, ya que los nuevos propietarios que llegaron, aunque españoles también, ésta era su lengua materna.

Mujeres con cántaros en la plaza de la Fuente

Y pasaron años, y los codoseranos trabajaban duro para sacar adelante a su familia en sus nuevos destinos, donde nada era fácil.  Y la economía española crecía por día. Los coches comenzaron a circular y las máquinas de obras públicas no paraban de hacer puentes y carreteras. Atrás quedaron los polvorientos caminos vecinales que unían a la población con el resto del país. Casi todo el mundo se sacó el carnet de conducir y se compró el auto para,  entre otras cosas, venir a su pueblo a descansar, pasar unos días en la feria y saludar a familiares y amigos.




Años sesenta. La familia de Joao Pérez Semedo. Isabel su madre, su padre Rosalino Vaz Semedo, su padrino, Juan Pérez,  sus tias, Agustina, Mariquina y Amelia, Su hermano y sus primos José Antonio y Pablo. 


 Y así  descubrieron que este mundo era diferente. El pueblo tiraba mucho y sus raíces aquí estaban. Y se volvieron al tajo, a la fábrica, al taller, a la empresa, pero en su mente llevaban el proyecto de su vida, construirse una casa en su pueblo para venir en cuantas ocasiones les fuera posible. Visitaron al director de la Caja de Ahorros, sacaron sus ahorrillos de la cartilla, se compraron el solar y hablaron con el albañil. Dicho y hecho, al año siguiente la casita ya construida lista para amueblarla.


Ambiente veraniego en una noche de feria

Y el pueblo creció. Tanto que, de las 14 calles que había cuando marcharon hoy son 60 las que llevan rótulos propios. Y así se configuró este trozo de tierra rayano y portugués de nacimiento, entre otros motivos,  gracias a las aportaciones de los hijos del pueblo que han invertido aquí el dinero ganado con su esfuerzo en tierras lejanas.

El cacharrero y su ayudante

Las primeras calles las conocimos empedradas con gorrones, como aquí se les denominan, rollos rodados recogidos en el lecho de los ríos.



Calle Alta, empedrada con gorrones.


 En la actualidad todas ellas están perfectamente asfaltadas y ademas con acerados de adoquines.

Plaza de España reformada

En cuanto a sus nombres primitivos, en unas permanecen y en el resto, por diversos motivos, se los han cambiado, como por ejemplo,  Cantarrana, por Gral.Primo de Rivera, o Arrabal por General Navarro.

Atardacer 

A pesar que, en La Codosera, el tema religioso es importante, por las apariciones de la Virgen en el 1945, solamente cinco llevan nombres de Santos, Santa María, San Pedro, San Miguel, Ntra.Sra.de Guadalupe. Ntra.Sra.de la Luz y la Virgen de Chandavila.


Plaza de Ntra.Sra.de Guadalupe

Políticos parace ser que no hay muchos. Figuran, Adolfo Suáres, Tierno Galván, el General Primo de Rivera y el que fuera  alcalde, José  Márquez Píriz.


Invierno en la Carretera, Ramon y Cajal.

En el tema del Nuevo Mundo,  se han tenido en cuenta a los conquistadores extremeños, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Núñez, Hernando de Soto y Pedro de Valdivia.

Plaza de la Fuente reformada

Militares, figuran el General Navarro, Gerardo Gómez, Teniente Corchado y Agustín G. del Solar.

Antigua calle Arrabal, hoy General Navarro.

Personalidades,  dos de ellas relacionados con el pueblo y tres muy conocidos, Josefa Martín Cotano, gran maestra de escuela,  que enseñó a leer y a escribir a tres generaciones de mujeres codoseranas,  Juán Antonio Galán y Galán párroco que protagonizó las apariciones de la Virgen en Chandavila,  el Doctor Fleming, el nóbel Ramón y Cajal y el amigo de los niños, Felix Rodriguez de la Fuente.

Calle Pedro de Valdivia.

Escritores. Miguel de Cervantes, Jacinto Benavente, Gabriel García Márquez, Rafael Alberti y el extremeño Luis Chamizo.

Calle Ntra.Sra.de Chandavila.

Pintores. Tres clásicos y uno, hijo adoptivo del pueblo. Goya, Velazquez, Picasso y Genaro Lázaro Gumiel.


Plaza del Ejido.

Accidentes geográficos. Fuente, Otero, Lancheras, Alta, Río Gévora, Río Gevorete, Sierra de la Calera, Sierra de Pan de Trigo, Sierra del Lugar y Sierra Matasiete.

Avenida de Portugal

Relacionadas con Portugal. Av. de Portugal y Av. de Caldas da Rainha.

Calle de la Fuente

En otro apartado y ya para terminar la nómina, tenemos, la Plaza de España, el Potril, la calle Ventosa, la Viña, Rica, Cementerio, los Molinos, Las Huertas, la Estrella, Quinta del Café, Calvario, Libertad, la Encina, la Jara y el Rosal.

Piscinas Naturales.

De todas las que hemos señalados, tres están dedicadas a hijos del pueblo, José  Márquez Píriz, Gerardo Gómez y Agustín Gómez del Solar. El primero fue el primer alcalde instaurada la democracia en España, Gerardo Gómez un teniente de regulares que murió en Cáceres, cuando la Guerra Civil durante un bombardeo de la aviación republicana, y Agustín Gómez, coronel del ejército, amigo de hacer favores a cuentos paisanos le solicitaron su ayuda durante su servicio militar.

Paisaje de la Raya.

Como veis hay nombres rotulados en las calles para todos los gustos. Aunque faltan algunos nombres. Atendiendo a la historia del pueblo, a su pasado y para que no se olviden a los profesionales,  personas trabajadoras, dignas de destacar por su esfuerzo en sacar adelante a sus familias y contribuir económicamente a que el pueblo durante años haya tenido una posición destacada y conocida en su entorno, yo propondría las siguientes:

Panorámica desde el Castillo.

Calle del Mochilero. Este pueblo vivió del contrabando durante varias décadas y muchas familias pudieron cenar gracias a ello.

El edificio de la parroquia, donde confluyen elementos arquitectónicos diferentes, consecuencia de las guerras habidas con Portugal. 

Calle de las Lavanderas. Mujeres de todas las edades cargadas con cestos a la cabeza iban cada día a lavar la ropa en las aguas de los ríos cercanos, con cuyo trabajo se ganaron la vida.

Niños en la Carreta 

Calle de los Carreteros. Los carros fueron fudamentales para la economía del pueblo, aquí o en Madrid, donde también está la calle Carretas.

La familia Perera

Calle del Navegón.- Carpinteros que hubo en pueblo de un oficio hoy perdido, la construcción de carruajes, carros y carretas.

La pared de una fragua.

Calle de la Fragua.- Esta industria fue fundamental y necesaria para la economía del pueblo. En la fragua se herraban las bestias y se reparaban los aperos para la agricultura y la ganadería.

La bigornia

Calle de los Comerciantes.- En La Codosera si algo es importante es el comercio, comprar y vender es un arte que nuestros antepasados practicaron como ningunos.

La unión entre dos plazas

Calle del Lagar.- Molinos y Lagares estaban siuados a lo largo del curso de los ríos que cruzan el suelo codoserano. Una industria que contribuyó al bienestar de los ciudadanos de la época.

Modernismo en la plaza de la Fuente

Y por último, un homenaje a la piedra, materia prima con la cual durante siglos se construyeron las viviendas de esta tierra. El subsuelo de esta tierra es rico en pizarras y las pedreras, aunque hoy apenas se utilizan  aún se dejan ver por los alrededores, por ello,  bueno es que el último nombre lo pidamos para la calle La Pedrera. Una palabra muy popular en Barcelona por la obra de arte que Gaudí construyó sobre un solar del cual, al igual que se hacía en el pueblo, se sacaban las piedras. 



Paredes de pizarras con elementos sobresalientes utilizados como escaleras. 


jueves, 3 de julio de 2014

Vacaciones en La Codosera

Vacaciones en LA CODOSERA.


Plaza de la Fuente.


Por fín llegó el verano y con él la vuelta a casa de muchos de  nuestros paisanos que ya se dejan ver por las calles del pueblo, sobre todo emigrantes, que  regresan a la tierra de vacaciones dejando atrás la gran ciudad, el lugar de trabajo al que un día marcharon buscando nuevos horizontes, unos solos, y otros con su familia.


Puente de madera de los muchos existentes.

De los muchos atractivos posee nuestro pueblo para divertirse en verano, me quedo con las aguas claras y transparentes del Gèvora, un corredor fluvial que discurre entre la vegetación más rica y próspera de nuestra tierra. Este río proporciona riqueza aportando buenas cosechas y en los últimos tiempos, con las piscinas naturales construidas en mitad del cauce, atrae a gran número de turistas donde pasar largas temporadas de vacaciones.



Pasaderas en el río.


Fuente Cantarrana

Bañarse en sus aguas no es nuevo. Cuando el calor aprieta, gozar de un buen baño es el mejor antídoto para el más caluroso de los días de estío.



Casa típica de la Raya.

Mis recuerdos de pequeño me transportan hasta el Molino del Duque, el lugar donde pequeños y mayores nos zambullíamos en el gran remanso de aguas que cada año surgía en el cauce después de las avenidas invernales. El paraje precioso y la distancia hasta el pueblo la más corta existente, pues apenas un kilómetro lo separan de las primeras casitas blancas del barrio de la Luz. Hemos de anotar que actualmente el terreno ha sufrido modificaciones debido a las inundaciones que se producen cada año. La más importante, ha desaparecido el talud de tierra, donde se formaba un recodo, desde el cual los bañistas nos tirábamos de cabeza. Era el bum  de las bicicletas, donde cuesta abajo, los mayores transportaban a los pequeños hasta el Molino,  sentados como podían  en el cuadro delantero.



 Paisaje de la Raya. 

Los baños, verbalmente por los padres, estaban prohibido. Otra cosa muy distinta era que la prohibición se cumpliese. En julio y agosto también existían vacaciones escolares, como ahora, y los críos deambulaban libremente por el pueblo y sus alrededores. Llegar hasta las márgenes del río para un niño natural de aquí era costumbre adquirida desde que sus piernas endurecidas le permitieron aproximarse a sus orillas, en cuyas aguas nunca ocurrieron desgracias personales, que se recuerden.



El Gévora a su paso por el paraje del Puente.


Cuando más calentaba el sol, cuando Isaac con su sombrero de paja y la garrafa de corcho recorría calles y plazas pregonando ¡al rico helado!, cuando los mayores caían rendidos y sucumbían al placer de la siesta, las puertas entreabiertas dejaban cruzar y salir a la calle a cuantos niños y jóvenes deseaban darse un baño en la rivera.



La Codosera vista desde La Lamparona


Unos con permiso y otros sin él, enfilaban los senderos cuesta abajo camino del Molino. Sin bañador, como Dios los trajo al mundo, dejando la ropa abandonada entre matas de tomates o maizales crecientes, en pelote, grandes y pequeños disfrutaban de uno de los mejores momentos de sus vacaciones. Allí todo el mundo sabía nadar, y el que no, aprendía rápidamente. Al dase cuenta los mayores de la llegada de algún novato, aquellos que no se mantenían a flote, el aprendizaje era rápido. Unos cuantos de samargullos vigilados, con algunos tragos de agua involuntarios lograban, aunque algo nerviosillo, poner a flote al neófito.



Cruzando el Río


Allí se pasaba la tarde, entre bromas y piruetas, lanzándose al agua desde los troncos de los árboles cercanos. Quizás algunos recuerden algún que otro disgustillo. Ésto ocurría cuando la madre de un niño se había enterado de que su hijo se estaba bañando en el río sin su consentimiento, tomando la decisión de presentarse en la orilla sin avisar. Cogía el atillo de ropa de su hijo y le gritaba que saliese del agua tal como estaba, completamente desnudo, esperándolo en la orilla pero con la zapatilla en la mano. Al crío no lo quedaba otra que salir corriendo, cuesta arriba, mientras la madre le sacudía algún que otro zapatillazo .



Echando las cañas


Esto es lo que hacían los chavales, aunque a las chiquitas y mocitas también le gustaban darse un buen baño. Ocurría que tropezaban con los prejuicios de la época, por ser tiempos en los cuales la libertad de la mujer estaba sujeta a un sinfín de condicionantes.



Un alto en el camino


 Dicen de la luna de Agosto que es la que más alumbra, y las noches son tan claras, que no se necesitan faroles para alumbrar los caminos. Pero a pesar del dicho, el grupo de chicas que decidían darse un chapuzón sin ser descubiertas, se hacían acompañar por alguna señora de más edad alumbrando el trayecto con linternas.



Lirios y nubes

Con gran nerviosismo, algo de miedo y procurando no ser descubiertas, sobre todo por gentes del sexo contrario,  llegaban al lugar donde estaba el charco a media noche, sin bañador, porque no era costumbre aunque si, cubriendo su cuerpo con ropa interior. Al contrario que con los chavales, las chicas buscaban lugares con aguas poco profundas y por ello la mayoría les fue muy difícil aprender a nadar.




Correnteras entre pedregales


Hoy el momento que estamos viviendo es diferente, y un buen baño lo pueden practicar hombres y mujeres. Las aguas de los ríos siguen corriendo. El Gévora se siente orgulloso de su historia, del pasado y del presente. Las piscinas naturales es buen ejemplo de progreso y el Centro de Interpretación del Río Gévora un lugar cultural para conocer el entorno natural de este bello rincón fronterizo donde se mezclan la historia, la cultura y los sentimientos de dos pueblos unidos por su Río. 



Piscinas Naturales.