domingo, 19 de noviembre de 2017

Revista de Estudios Extremeños. La Codosera un pueblo de la Raya.

El río Gévora a su paso por La Codosera

Pinchar en el enlace para descargar la revista completa. A partir de la pagina 473 se puede ver el trabajo sobre La Codosera.

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domingo, 12 de noviembre de 2017

La Codosera y la nueva ley regional de urbanismo.








LA CODOSERA Y EL TURISMO.

En los últimos cincuenta años, en La Codosera el auge urbanísticos ha sido espectacular, pasando de tener 16 calle hasta llegar a las 60, que son las que posee en la actualidad. Pero La Codosera no solo es casco urbano, podemos decir que el número de construcciones existentes en los extrarradios,  dentro de su término municipal,  es igualmente notorio el aumento surgido en el mismo periodo.

Se ha construído bastante, pero no todo lo que el mercado demanda, y ello debido a las trabas que la Ley del Suelo exige a la hora de autorizar nuevas construcciones. 

Las noticias que nos llegan sobre "La nueva Ley regional de Urbanismo" que prepara la Junta de Extremadura, son excelentes para el desarrollo y expansión de La Codosera, por encontrarse dentro de los municipios con menos de 5.000 habitantes , beneficiarios de la misma. 

Desde hace bastante tiempo, La Codosera apuesta por el turismo como un recurso importante para la economía de sus habitantes. A partir de ahora, la construcción de instalaciones deportivas, casas rurales, complejos hoteleros, restaurantes y cualquier otro tipo que redunde en el bienestar del pueblo, contarán con los permisos oficiales para que se construyan en cualquier terreno dentro de su término municipal. 

Son muchos los recursos turísticos que dispone La Codosera, por su entorno natural rico en vegetación derivada de los ríos que surcan la población, su rica gastronomía, su proximidad con los pueblos vecinos portugueses y, sin olvidar la fe de los devotos de la Virgen de Chandavila que seguro que les gustaría encontrar un hotelito, frente al Santuario, para descansar unos días, allá en la Sierra, junto a su Virgen, un hecho que hasta ahora la Ley actual no lo permitía.



http://www.hoy.es/extremadura/nueva-regional-urbanismo-20171110224912-nt.html


miércoles, 7 de junio de 2017

El Castillo, don Jenaro y su Herencia.




En busca de la sede de la Fundación Gumiel.



Castillo de La Codosera

             Hace 5 años, el 15 de Junio del año 2012, el periódico España Exterior, publicaba un trabajo muy interesante sobre la Fundación Gumiel, que por su interés para los habitantes de La Codosera, merece la pena comentar y difundirlo. Concretamente se refiere a la construcción y  funcionamiento de la Residencia "El Retorno", en Alalpardo (MADRID), una población pequeña, de 2.389 habitantes, que comparte municipio con Valdeolmos-Alalpardo, distante de la capital a unos 30 kms. aproximadamente, la cual,  días pasado, tuve a bien visitar y grande fue mi sorpresa al comprobar el lamentado estado en el que se encuentra, tal como se puede comprobar por las fotografías que al final de este escrito les inserto. 


 "La residencia ‘El Retorno’ cierra sus puertas por falta de recursos económicos

Las 19 personas que allí vivían serán realojadas en sus comunidades autónomas de origen  Última Actualización Viernes, 15 de Junio de 2012. 14:50h.

                    La entidad, gestionada por la Fundación Gumiel, necesita casi 439.000 euros y la ayuda ofrecida por la Dirección General de Migraciones para 2012 sería, como mucho de 285.000 euros. El pasado 5 de junio se iniciaron los trámites para el traslado de los 19 residentes a centros en sus respectivas comunidades autónomas de origen.

                         La residencia ‘El Retorno’, situada en el ayuntamiento madrileño de Alalpardo, cerrará sus puertas en los próximos días debido a la falta de recursos económicos para afrontar sus gastos de funcionamiento.

                      La residencia, puesta en marcha en 1988 por la Fundación Gumiel, necesita casi 439.000 euros para poder atender a los 19 emigrantes retornados que actualmente acoge y solamente lograría, como mucho, la ayuda de 285.000 euros que le han ofrecido desde la Dirección General de las Migraciones (DGM). Por este motivo se ve abocada al cierre.

                       El proceso de realojo de los 19 emigrantes retornados que viven en esta residencia se inició formalmente el pasado 5 de junio cuando desde la Fundación Gumiel solicitaron a la Dirección General de las Migraciones que se iniciase sin más demora el traslado de los residentes. Unos días antes, el 31 de mayo, habían informado desde la Fundación que no consideran viable el funcionamiento de la entidad con la ayuda de 285.000 euros propuesta por la Dirección General de las Migraciones en una reunión anterior, celebrada el 31 de mayo.

                  Ante esta situación, la Comunidad de Madrid y los servicios sociales de la Mancomunidad y del Ayuntamiento de Valdeolmos-Alalpardo iniciaron los trámites para la declaración de situación de emergencia social que posibilite la reubicación de los residentes en ‘El Retorno’ lo antes posible. De hecho, según informaron desde la DGM, los días 6 y 7 de junio trabajadores sociales de los citados servicios sociales municipales se personaron en la residencia para comprobar, cumplimentar y, en su caso, requerir la documentación necesaria para este trámite.

                     La directora de la residencia, Consuelo Gala, ha declarado que ”estamos pagando con un colchón que teníamos de la Fundación, pero llega un momento en que ya no podemos aguantar más. Ni podemos seguir manteniendo las deudas, ni al personal que trabaja aquí. Cualquier día no cortan la luz y el agua”.

                    En principio en los presupuestos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social para 2012 está prevista una subvención nominativa de 150.000 euros a la Fundación Gumiel, cuando en 2011 fue de 250.000 euros. Según explicó la DGM, la Fundación fue informada el 9 de mayo del recorte de la subvención y el día 18 de mayo remitió un burofax al director general de las Migraciones comunicándole la falta de viabilidad de la residencia ante la reducción de la ayuda y la decisión de convocar el concurso de acreedores. Asimismo, ya en esa fecha, desde la Fundación solicitaron que se reubicasen antes del 26 de mayo a los 19 residentes en ‘El Retorno’ ya que en esa fecha cesaría el servicio de catering.

                  Tras varias reuniones con el director general de las Migraciones, Aurelio Miras Portugal, éste ofreció un aumento de la ayuda hasta los 285.000 euros, una cantidad insuficiente, según manifestaron desde la entidad. Y así se llegó a la fecha del 5 de junio cuando la Fundación solicita que se realice sin más demora el traslado de los residentes.

                 Las ayudas que desde la Dirección General de las Migraciones ha recibido la Fundación han sido en los últimos años de 365.000 euros en 2009, 315.000 en 2010, 250.000 en 2011 y 150.000 en 2012 (antes de la negociación con el director general de las Migraciones).

Historia:

                 La residencia ‘El Retorno’ fue puesta en marcha por la Fundación Gumiel que fue fundada en 1979 por el sacerdote salesiano Víctor Mirón, que durante sus estancias en México vio la necesidad de crear una residencia para aquellos españoles que deseaban retornar a España tras largos años de emigración, pero no podían hacerlo por falta de recursos. “Fue creada para la acogida y atención de españoles emigrantes retornados en situación de precariedad y niños en abandono físico y moral, pero en la actualidad su función principal es la primera”, puntualiza la directora de ‘El Retorno’, Consuelo Gala.

                    La residencia fue abierta en 1988 y desde 1991 viene acogiendo a los emigrantes retornados. “Primeramente se acogió a los niños de la guerra, de la ex Unión Soviética y de Morelia, México. Luego se amplió el convenio para acoger también a los emigrantes retornados de cualquier país”, explica Gala.

                     La residencia es un lugar de paso. Todos los residentes están acogidos temporalmente, hasta que dispongan de una plaza en otra residencia de su comunidad autónoma de origen.

Acoge a los españoles retornados que habiendo alcanzado la edad de 65 años, no puedan satisfacer sus necesidades de vivienda por otros medios. También puede acoger a los cónyuges o acompañantes a cargo del beneficiario.

                  El  beneficiario debe ser pensionista del Sistema de Seguridad Social,  del Régimen  Público de Pensiones o de una Prestación Económica por Ancianidad. Si el pensionista es beneficiario de pensión de Seguridad Social de otro país puede optar a la plaza siempre que el Importe de su pensión y del total de sus ingresos sea inferior a la pensión mínima de Seguridad Social española.

                 Con carácter excepcional podrán acogerse en el centro  ciudadanos españoles retornados que no sean beneficiarios de ninguna pensión y no superen los ingresos mencionados."



   


 Hasta aquí, la noticia que publica el citado medio. 
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                     El epílogo de esta historia continúa con el cierre de la Residencia y la sede, las deudas no se pagaron y por ello la Fundación Gumiel se ha extinguido.

                 La versión que se narra en el texto periodístico, no es correcta, toda vez que la Fundación Gumiel,  tal como consta en el siguiente documento que les inserto, fue instituida por Jenaro Lázaro Gumiel, en La Codosera en el año 1977 y no por el mencionado don Victor. Este dato cambiaria el destino de los futuros flecos de los bienes que en dicha Fundación pudiesen quedar, como puede ser la titularidad del Castillo de La Codosera, una vez resuelto el contencioso abierto desde hace mas de treinta años con el Colegio de Arquitectos de Extremadura.  Tal como manda la Ley en estos casos, sobre los restos resultantes del patrimonio de la institución, una vez extinguida, que han de ir destinados a quienes el fundador nomina expresamente en el documento de constitución notarial, en este caso es al pueblo de La Codosera. 



En el Boletin Oficial del Estado de fecha 23 de enero del año 1980, se publicaba la ORDEN num. 3643 de fecha 22 de enero que entre otras cosas dice:
.
                 "Visto el expediente por el que se solicita la. clasificación de la
fundación Gumiel -Obra Social,  instituida en La Codosera,  Ba.
daJoz) y domicílada en Madrid. de carácter benefico-particular;

Resultando que, por don Victorio Mirón Ovejero ,se ha deducido
ante esta Dirección General, con fecha 12 de febrero de 1979.
escrito solicitando que sea clasificada como de benefIcencia
particular la fundación -Gumiel Obra Social., instituida en La
'Codosera (Badajoz) por don Jenaro Lázaro Gumiel, según docu·
mento público otorgado ante el Notario de  Madrid don Alejandro Bérgamo Liabrés el 3 de febrero de 1977, que tiene el numero 512 de su protocolo 1 que se acompaña en Primera copia, en el que se nombra heredero universal de todos sus bienes a don Victor Mirón Ovejero, con la obligacion de atender y dirigir, con arreglo a su conciencia, las obras benéfico-sociales proyectadas en el pueblo de La Codosera (Badajoz). "

              Queda claro que las obras que el escultor deseaba  construir se refieren a una escuela taller en La Codosera y para ello aportaba todo su patrimonio, un lugar apropiado donde los chavales aprendieran un oficio adecuado y no la Residencia de ancianos que Victor Mirón construyó en Alalpardo. 

                

Imágenes expuestas de la vida de don Jenaro. 

                Sabedor que la vida de una persona tiene un principio y un fín incierto, al ser una persona soltera, sin familiares cercanos, nombró al citado don Victor heredero universal de sus bienes, creyendo que era una persona fiable, (había sido su confesor en su época de sacerdote,  creyente y con conciencia, con la obligación de atender y dirigir las obras a realizar en La Codosera.  De Atalpando ni se nombra. Vamos que se lo dejó bien claro y por escrito, "te nombró heredero pero para que las obras proyectadas en La Codosera se lleven a buen puerto". Este dato creo que todos los vecinos del pueblo lo conocían y en  más de una ocasión, personas de a pié, le recriminaron a don Victor que lo que estaba haciendo no era legal, y el buen hombre, utilizando todas sus artes, contestaba que como le hartasen mucho se llevaría del pueblo hasta la imagen de la Virgen de Chandavila. Buena imagen no quedó de su honradez el tal Victor Mirón.  



La Codosera.


La Codosera sitiada por el ejercito portugués año 1642



Castillo de La Codosera. 


                 Todo esto acontecía en el despacho del notario en un mes de febrero, y cinco meses mas tarde nuestro querido don Jenaro fallecía como consecuencia de una insuficiencia cardiaca, dicen que de la emoción tan fuerte que sufrió al comprobar que las máquinas de obras públicas llegaban a las proximidades del Castillo, desbrozando  las laderas de la Sierra e iniciando la construcción de una nueva carretera, tantas veces solicitada, que uniría el Santuario de Chandavila con el municipio. 


Lápida del sepulcro del Escultor. 


                    Una vez fallecido don Jenaro, don Victor montó su estrategia a seguir. Se dirigió al Gobierno Civil de Badajoz y presentó dos proyectos, para no llevarle la contraria al fundador, un Centro Iberoamericano de Artes Populares en La Codosera y otro, una Residencia para retornados españoles, exiliados consecuencia de la Guerra Civil española, en Alalpardo. El centro de La Codosera nunca se construyó, el proyecto oficial si se confeccionó y los arquitectos trabajaron duro hasta terminarlo, pero no cobraron ni una peseta de las de entonces, más de 15 millones de las antiguas pesetas quedan pendientes de pagarle a los técnicos.  Nunca se los pagó. Ni al Colegio de Arquitectos de Extremadura ni los cimientos del centro proyectado se levantaron. Pero si, la Residencia de Madrid, con el dinero invertido,  abrió sus puertas en contra de la voluntad de don Jenaro, el cual supongo  no quedaría  muy contento, allá donde el alma Dios la tenga en su gloria. Pero bueno, su cuerpo si conocemos donde está enterrado, en el Santuario de Chandavila, tal como fué  otro de sus deseos expresados en vida  y que los vecinos de La Codosera, para su gloria terrenal,  lo cumplieron a raja tabla. "El Escultor de la Virgen", reza en la cripta. 
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Imágenes tomadas en el paraje de "El Retorno",  sede de la Fundación Gumiel: 

Aquí dejamos la carretera hasta llegar a un solitario paraje 


Aparqué el coche frente a lo que queda del edificio de la Residencia



En el exterior aún quedán restos de muebles y colchones.






Los interiores en estado ruinoso.  


         Así han transcurrido cinco años. La Fundación Gumiel se extinguió en el año 2012, mientras que,  en La Codosera, una obra tan importante y querida para el pueblo, propiedad de la Fundación Gumiel, tal como consta en el Registro de la Propiedad de Badajoz, como son los restos semiderruidos de un Castillo medieval, buscan dueño. Vamos a ponerle una vela a la Virgen de Chandavila a ver que pasa. 

miércoles, 26 de abril de 2017

La Codosera. Reseña



La Codosera año 1950


Publicado por la  Revista de Estudios Extremeños.

2224 REVISTA DE ESTUDIOS EXTREMEÑOS Revista de Estudios Extremeños, 2013, Tomo LXIX - N.º III I.S.N.N.: 0210-2854

Reseña de Moises Cayetano Rosado.

La Codosera. Un pueblo con Raíces y Costumbres Rayanas

Autor: José Luis Olmo Berrocal. Prólogo de Manuel Vilés Piris. Edita: Edición propia (colaboración del Ayuntamiento de la Codosera, Los Riscos y Granja el Cruce). 2012. 245 páginas más 17 ilustraciones.

                  Llevo leídos un buen número de monografías locales que abordan la historia, costumbres, fiestas, profesiones, tradiciones… del lugar, tamizadas por las vivencias de los autores, que han vivido -por su edad- a caballo entre la tradición y la modernidad. Y el estudio sistematizado que emprendieron, junto a la pasión y el cariño -al que unen la añoranza-, hacen de éstas unas obras generalmente sentidas, llenas de vida e impagable información para todos en general y para los antropólogos sociólogos e historiadores en particular. En este sentido, La Codosera. Un Pueblo con Raíces y Costumbres Rayanas, de José Luis Olmo Berrocal, cumple ampliamente las expectativas con que abordo semejantes lecturas. A la información variada y meticulosamente explicada se suma un manejo literario notable, que “obliga” a leer todo el texto de un tirón, ya que éste -ilustrado con muy variadas e interesantes fotografías actuales e históricas: un total de 192 ilustraciones- se hace sumamente ameno, aparte de instructivo. La obra está dividida en cinco capítulos. En el primero hace un repaso del contexto geográfico, urbano y patrimonial del pueblo, empezando por aquello que define su particularidad bicultural: la Raya, esa frontera artificial que en los momentos de confrontación supuso el filo de un cuchillo afilado por el odio ajeno, y en los de paz un recurso para la supervivencia, a base de intercambios de subsistencia, dando lugar al contrabando. Tras ello, da un repaso no sólo por el río Gévora que mínimamente nos divide, sino que se interna en la población, sus calles plaza, fuentes, fondas, escuela, gente, subiendo hasta “el doblado”, esa parte alta, tan útil de las casas como almacén, secadero de productos de la matanza y lugar de juego para los niños. En el segundo capítulo -Tradiciones-, nos coloca apasionadamente ante hitos fundamentales del latir rural que se ha ido perdiendo en los últimos decenios, pero que fueron preservados a lo largo de los siglos, hasta bien entrada la segunda mitad del pasado siglo XX: matanza, bodas, festividades, coplas, entierros, regulados por un saber ancestral y por  necesidades rigurosamente abordadas, con sus reglamentos no escritos. En el tercero -Fiestas y entretenimientos-, hace un repaso por todo aquello que a los que hemos pasado nuestra infancia y primera juventud en un pueblo nos suena a universal coincidencia: el cine, el baile, las ferias y fiestas, la talla de los quintos… y la aventura apasionante de la “búsqueda” y observación de los nidos por los niños, que era un descubrimiento y seguimiento de la vida para ellos. En “Profesiones y oficios” -capítulo cuarto-, nos presenta esas actividades laborales que se han ido perdiendo de una forma a veces radical, o subsistiendo otras tremendamente transformadas. Y así, entre las primeras no podía faltar, en un pueblo rayano, el mochilero, así como en unos tiempos de posguerra, el estraperlo. Pero también están aquellos oficios entrañables como el de pregonero, o zapatero. Otros penosos, pero que daban trabajo a tantos que con la mecanización se vieron desplazados, como el de segador. No falta el barbero, tan diferente ahora en su labor y trato, entonces dado a la compañía, la tertulia sin prisa. El panadero… Los primeros coches, los primeros negocios… de donde ha salido ese tan peculiar, expansivo y puntero, dentro de lo familiar, como es “La Granja el Cruce”, capaz hoy día de sobrevivir sin traumas a la crisis, expandido por toda Extremadura. El último capítulo -Semblanzas- nos presenta a doce personajes del pueblo o que han ejercido su profesión en él, identificándose como uno más del mismo, cual es el caso de la maestra Josefa Martín Cotano. Médicos, profesores, militares, alcalde (Luis Ochoa del Solar, el que más tiempo estuvo en el cargo; en la Guerra y posguerra), telefonista (de las que atendían “la centralita” en forma casi artesanal), personajes entra- ñables y peculiares, para terminar homenajeando a su castillo “en la actualidad -dice finalizando- lo que queda de él, se encuentra en manos privadas en un periodo de letargo del que desearíamos saliese pronto”. Y hace votos por poder acceder a sus instalaciones libremente, como tantos visitantes del pueblo desean. Un libro, en fin, de vivencias, de testimonios, que da cuenta de un mundo que se nos escapa de las manos, con sus dificultades, sus problemas, sus prejuicios sociales a veces muy encorsetados, pero también con riqueza humana y la ejemplaridad de unas generaciones que supieron llenar de contenido apasionado su vida, su trabajo, sus relaciones cotidianas y especiales. Cálida, amorosa y acertadamente, nos lo rememora José Luis Olmo Berrocal en estas páginas, glosadas en el prólogo por  Manuel Vilés Piris.

MOISÉS CAYETANO ROSADO