lunes, 27 de abril de 2015

LA FIESTA DE "LOS MAYOS"

LA FIESTA DE " LOS MAYOS".



¿Que es eso de "Los Mayos"


                              La Festividad de los Mayos, también conocida como Los Mayos, es una fiesta popular de orígenes ancestrales que se celebra cada primavera en La Codosera el día primero del mes de Mayo.


                           Los “mayos”, son peleles confeccionado por los vecinos, a tamaño natural, utilizando ropa usada y rellenos con paja o cualquier otro material que los mantengan erguidos, los cuales protagonizan escenas satíricas y burlonas de muy diversa índole. Ese día, algunas calles del pueblo quedan invadidas por dichos muñecos de trapo caricaturizando temas o acontecimientos dispares en torno a profesiones, políticos o personajes famosos. 


                    En la actualidad y como atractivo turístico el Ayuntamiento de la localidad organiza un concurso dotado con diferentes premios.




Pero habrá viajeros que se preguntarán que de donde viene la celebración de esta fiesta. 



                  Efectivamente, la festividad ha ido derivando y en la actualidad se parece muy poco a como era la celebración hace algunas décadas.




                     Es una fiesta pagana y por tanto, como otras muchas, no contaba con las bendiciones de la iglesia. No olvidemos que en España existía una censura para todo lo público. Sus orígenes son remotos y existen diversas versiones. La creencia popular la atribuye a la época de los romanos en honor de la llegada de la primavera y del nacimiento de las primeras flores del año.



                     Durante la época posterior a la Guerra Civil española, la fiesta nunca dejo de celebrarse, aunque no contaron con el beneplácito de autoridades civiles o religiosas.



                  Aquella mañana, los más atrevidos y siempre algunos vecinos, más bien pocos, de los que vivían en las barriadas, abrían las puertas de su casa y sacaban a la calle los peleles que habían confeccionado con tanto interés y misterio la noche anterior. Un par de butacas o en sillas, una mesa y a esperar que pasaba.  


Barrio de San Miguel donde siempre hubo Mayos en las puertas.

                Los muñecos siempre eran la representación de un hombre y una mujer en plan jocoso, si no, no existía la gracia. El hombre con traje de pana, de los que en cada casa no faltaba uno en mal estado, la cara pintada y sin que le faltara el sombrero o la gorra, de los que había por la vivienda.


La Codosera celebrando sus tradiciones.


                 El hombre sentado en la butaca, espaturrao con la bragueta abierta y una mazorca seca de maíz entre las piernas, con algún que otro aditivo. La mujer habría de ser rellenita, hermosa, con buena delantera, en estado sano, la falda arremangada, enseñando las piernas y junto a su hombre esperaban la reacción risueña de los espectadores que pasaran delante de ellos. 


La Codosera.

                     Aquel día, casi en silencio para no alborotar mucho al pueblo, la expectación de los vecinos era general. Sabían por años anteriores que los muñecos no faltarían para continuar con la tradición de sacarlos a la calle y,  casi con miedo por lo que pudiera ocurrir, algunos pocos iban hasta los barrios para  verlos, sobre todo por la chiquillería, comenzando acto seguido extenderse el run run boca a boca explicando donde estaban, como eran y quienes los habían hecho. 


La Codosera es un pueblo divertido, como se ve en sus carteles

                   Suponemos que el alcalde también sería informado por los municipales y esperaría la opinión del cura para ver que es que lo procedía. No olvidemos que en los años sesenta un municipal de Cáceres mando retirar al propietario del escaparate de una librería una lámina en color del famoso cuadro de Goya “La maja desnuda”. 


 Aquí lo que solía ocurrir,  es que el alcalde no se daba por enterado y esperaba que el día terminara cuanto antes para no crear alborotos. 

miércoles, 22 de abril de 2015

"Codoseranos por el mundo"

"Codoseranos por el mundo".



La Codosera

                    Cada día que transcurre no deja de sorprendernos la cantidad de paisanos y paisanas que se relacionan con nosotros a través de internet. Atrás, muy lejano, en casa de cualquier familia, queda la llegada de una carta o la llamada telefónica. En la actualidad, a través del ordenador entramos en las redes sociales y en tiempo real, para que nos enteremos todos a la vez, nos llegan las noticias de nuestra gente, aumentado por día  los usuarios que lo utilizan  para saber algo de nosotros, de nuestras fiestas, cosas del pueblo, y enviarnos noticias de por donde andan, además de quedar patente las ganas que tienen de darse una vuelta por aquí. 


Castillo "Juana la Beltraneja"

                   Nos asombra comprobar como, de aquellos emigrantes que, en un principio lo hicieron a zonas muy determinada, como Madrid, Castellón, Cataluña o el País Vasco, al cabo del tiempo, ellos o sus descendientes, se encuentran dispersos en lugares dispares de norte a sur de la península y otros en tierras extranjeras.




El Gévora a su paso por el pueblo

                     La emigración en el pueblo desde finales de los años cincuenta hasta nuestros dias ha sido una sangría que no ha parado de correr. En el pueblo se marchron familias enteras, de cuyos apellidos solo las recuerdan las personas de más edad. Enumerarlas aquì sería dificil relacionar una nómina tan amplia. Hubo calles en las cuales, de cada casa, marcharon todos los miembros de la familia y si quedó alguno, fueron los abuelos.



La peña "La Niña"


                    Tiempos difíciles. Dejar la tierra donde uno ha nacido fue horrible para todos aquellos que nos tocó vivirlo. Estamos hablando de un periodo de nuestra España en la cual las comunicaciones en nada se parecían a las que en la actualidad tenemos.



Paisaje del río Gévora

 Gracias a esta mano de obra, al trabajo de toda esta gente, el progreso llegó allí, al lugar que eligieron los mejores trabajadores dispuestos a ganar dinero, si, pero tambien a dar lo mejor de si mismo para lograr el progreso de bienestar al que hemos llegado, naturalmente, en unos lugares más que en otros.



Plaza del Ayuntamiento

                    Y así hemos pasado un montón de años donde todo se ha ido transformando. Por razones familiares, ultimamente viajo con frecuencia a Madrid y el otro día me enteré que  el Barrio del Pilar, una zona del norte de Madrid, donde existen grandes avenidas y modernos edificios, es conocido como "La pequeña Extremadura" , por la cantidad de extremeños que allí habitan.




Paraje del Puente

                    En el Barrio del Pilar de Madrid tambien viven gente de La Codosera, como mi amigo Domingo Doblado que siendo bien pequeño, junto con su madre, Angelita, conocida por su profesión como la Churrera, se montaron un día en el tren con una dirección escrita en un trozo de papel y llegaron, sin saber una palabra de francés, hasta Bruselas. Hace unos años Domingo regresó a España y se quedó a vivir en Madrid donde hace poco tiempo ha fallecido su hijo en un trágico accidente deportivo . Un duro golpe que han tenido que soportar toda la familia.




Los Quintos del 60


                   Cuando le ocurren estas desgracias a gentes del pueblo  a todos se nos rompe un poco el corazón, pero tambien nos alegramos por aquellos otros codoseranos que trabajan cada día lejos de su tierra y obtienen éxitos en sus proyectos para vivir cada dia mejor.



La Codosera en la actualidad


      Vivir en la zona de La Raya, en La Codosera, ha sido beneficioso para muchos de los que emigraron al haber conocido  desde pequeños el arte de comprar y vender.  La frontera con Portugal fue durante años, quizás los más difíciles de nuestra historia reciente, un lugar donde mujeres y hombres comercializaron diferentes artículos de contrabando al margen de la ley para poder sobre vivir. La frontera era la lonja de contratación, el lugar donde se colocaban todos los que se atrevían a cruzarla burlando a los agentes que la vigilaban, aguzando el ingenio y  cargando con artículos que interesasen en el país de al lado, principalmente y por su importancia, el café sobre todo.




Turismo mariano en La Codosera un Viernes de Dolores

                   El espíritu comercial y emprendedor ha sido durante años lo que ha marcado a varias generaciones de paisanos y paisanas de los que marcharon, no olvidando nunca sus orígenes. Empresarios que han rotulado sus empresas  con el nombre de La Codosera o de Chandavila, como la Granja el Cruce, que en sus haber se enorgullece de ser una empresa nacida en el pueblo, aunque en la actualidad tenga su sede en Badajoz.



Una calle del pueblo

                           La mayoría de los primeros codoseranos que emigraron  ya se han jubilado. Muchos, con sus ahorros se construyeron una casa en el pueblo y han regresado definitivamente o lo hacen en vacaciones. Otros han echado raices familiares fuera y le es dificil volver. De los que  montaron empresas o crearon negocios, continuando con la saga familiar, aún quedan algunos por ahí, como el caso de mi familia que, aunque yo no he continuado con el negocio de mis padres, si lo hizo mi hermano mayor y hoy lo lo regenta su hija Maria y mi sobrino Eduardo, en Villaviciosa de Odón un pueblo moderno a pocos kilómetros de Madrid,  donde  llevan con orgullo seguir con la saga de la panadería, un negocio que fundó mi abuelo Manuel Berrocal allá en la ribera del Gévora, en el paraje del Puente, con un primer molino hidráulico aprovechando el salto de agua del canal que los obreros del pueblo labraron en la roca antes de llegar a lo que posteriormente fue "La Fábrica".