lunes, 9 de mayo de 2016

La Ermita de La Lapa


LA ERMITA DE LA LAPA



                


  

    En Portugal existen Lugares Sagrados que en un principio fueron paganos. Sus orígenes se remontan a miles de años, y los lugareños para celebrar sus ceremonias  utilizaron  grutas o cuevas, cuyas tradiciones aun siguen recordadas por el pueblo,  ocurrió por asi decir 'ocupados' por otros cultos posteriores, principalmente por el Cristianismo. 







                     A pesar de la cercanía  con  el pueblo de La Codosera, la historia de la ermita de La Lapa  es casi una desconocida para la mayoría de los codoseranos. Quizas no haya ni  un solo vecino  que no recuerde el lugar exacto donde se ubica, una construcción pequeña de paredes blancas adosada a una gran roca en mitad de la estribaciones  de la Lamparona y  de difícil acceso por el lado español. Enclavada en un paraje boscoso, el encalado de su paredes resalta con brillo entre el verdor de la arboleda,  cuya fachada principal es bien visible desde la proximidad de los caserios fronterizos españoles, como Bacoco, Pan de Trigo o Lavarse, pero de su historia y sus misterios  conocemos muy poco. Es curioso, tal como lo demuestran las fotografías que les inserto, la cantidad de grupos y personas españoles que, a lo largo del año, visitan la ermita, pero son muy pocos los que conozcan el interior de la cueva y menos aún el pasado. 



                         Hoy vamos a  indagar en ello realizando  una visita a la ermita, porque son nuestros vecinos y hermanos y por tanto  por sus conexiones con los habitantes del pueblo y además  por ser  uno de los lugares  mágicos que existen en Portugal.



                      De pequeños, cuando caian del cielo las primera gotas de aguas, los escolares cantábamos aquello de ”que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva”. Pues bien en este lugar nos encontramos ante la Virgen de la Lapa, que es lo mismo que decir en nuestro idioma, de la Cueva, toda vez que el interior de la ermita es una gran cueva, como veremos mas tarde.




               Enclavada en tierras portuguesas, la ermita de nuestra Señora de la Lapa, pertenece al caserío de  Besteiros, situada a una distancia de 5 kms del casco urbano, es ésta una pedanía  dependiente de la población de Alegrete (Portalegre).

Alrededores de la gruta

                   Por su ubicación, alejada de nùcleos urbanos, la gruta de La Lapa, desde tiempos remotos ha sido utilizada por sus inquilinos como un centro de recogimiento espiritual entregados a la oración y a la meditación, un lugar maravilloso desde donde se divisa un horizonte de infinita belleza como son las tierras fértiles de los valles españoles, por donde discurren los cauces de los ríos Codosero, Gévora y Gevorete.  


Desembocadura del Codosero en el Gévora.

                        Asentada en las estribaciones de la sierra de San Mamede, para los portugueses  la Sierra de “os Bastos” y para nosotros, La Lamparona.



                   Geográficamente, São Mamede está formada  por escarpas graníticas y calizas y a su abrigo existen, además de esta, otras grutas naturales, algunas de las cuales también poseen pinturas rupestres realizadas por  el hombre primitivo. Las mas conocidas se encuentran muy cerca de la freguesia de  La Esperanza, y actualmente se encuentran en fases de estudio científico por la Universidad de Évora.



                        Una vez las tierras del Alentejo, a las que pertenece la jurisdicción de este lugar,  reconquistadas a los árabes por el rey Afonso Henrique, continuaron siendo portuguesas incluido  el valle del Gévora, próximo a la ermita, un hecho que se mantuvo durante  un  largo periodo de tiempo, concretamente hasta el año 1297, y fue precisamente en esta fecha cuando cambió el rumbo para los habitantes de las  tierras que conforman este rincón fronterizo.


                       Sucedió que,  en la ciudad castellana de Alcañices,  Dom Dinís rey de Portugal y doña Maria de Molina, reina regente de Castilla,  acordaron, de una vez por todas, trazar la linea divisoria entre ambos reinos, reajustándose la frontera mas antigua de la vieja Europa y produciéndose algunos cambios territoriales a lo largo de la misma.  En unos lugares la línea fronteriza se deslizó hacía nuestro país y en otros ocurrió lo contrario, las tierras portuguesas pasaron a ser españolas. Así ocurrió como, lo que antaño fueron  "a Codiçeira" y el entorno del valle del Gévora, río abajo hasta Carrión, dejaron de ser portuguesas. En mitad del litigio estaba la ermita de La Lapa, al estar situada precisamente en el lugar estratégico por donde habrían de colocarse los marcos fronterizos, las crestas de la Sierra de Bastos, La Lamparona. La ermita fue salvada del trasvase, dada la devoción que los lugareños le profesaban a su Virgen, y la Raya se deslizó hasta la mitad de las estribaciones de la Sierra para pasar casi frente a la fachada de la ermita. 




                   La existencia de las cuevas en estos parajes existen desde tiempos inmemoriales, entre 5 a 6.000 años antes de nuestra era se estima la antiguedad de la que hablamos, y en ellas  se abrigó el hombre primitivo,  donde encontró protección contra los elementos atmosféricos, cobijo para  pernoctar y sitio donde realizar sus prácticas religiosas.

Santa Misa en la explanada de la ermita

                     La cueva primitiva debe su ocupación al hallazgo de un gran manantial,  situada a unos 300 metros,  un hecho que permitió que los hombres primitivos que se instalaron quedaran  testimonios de su presencia en las pinturas rupestres encontradas, en consonancia con sus practicas religiosas, ofrendas y sacrificios realizados en honor a sus dioses.


La virgen de La Lapa.


                       El cristianismo, ante la tradición pagana fuertemente mantenida por el pueblo llano, comenzó por erigir en este lugar un pequeño altar en el frente de la cueva y más tarde alejó el mismo hacía el interior, precisamente en el mismo lugar donde hoy se encuentra, una construcción que sirvió de base a la actual ermita.

Devotos de la Virgen

                      La actual ermita por encontrarse también  en la ruta del contrabando entre Portugal y España sobre ella se cuentan algunas aventuras. Se dice que los propios contrabandistas guardaban sus cargas de café en el interior de la cueva, e imploraban a la Señora de la Lapa la protección para sus actividades de subsistencia. Una especie de juego parecido  al del gato y el ratón, el que practicaban los mochileros con las fuerzas de la ley,  (Aun se conserva, muy cerca de la ermita el antiguo puesto de la Guardia Fiscal portuguesa que, junto al de los agentes españoles, destacados en el cuartel de los carabinero en Bacoco, intentaban prohibirles el paso por la frontera, que no siempre lo consiguieron).  


En La Codosera cada año se celebra la "Ruta de los contrabandistas"

                    Los mas viejos del lugar, aún recuerdan la existencia de otra cueva adyacente habitada por un monje eremita cristiano,  siendo  más tarde ampliada con una sala donde pasó a vivir una matrimonio de ermitaños, ya fallecidos, que guardaban y cuidaban de la ermita. En esa otra concavidad natural, probablemente también con vestigios pre-históricos, pero que en la actualidad aparece totalmente encalada, se encuentra la casa de la última familia que aquí vivió encargada del cuidado de la ermita y su entorno.  En el interior de la vivienda, aún  se encuentran expuestos algunos de los utensilios domésticos  frecuentes, como si el tiempo no hubiera pasado por ellos. La vieja cama con sus vestimentas y las sillas junto a la mesa parecen esperar el regreso a la vivienda de sus antiguos moradores.



Dormitorio interior de la cueva

                En la actual ermita, debajo del altar y camuflada con la tela del mantel, existe una puerta pequeña de madera que da acceso a la cueva original donde aún se pueden observar algunas pinturas rupestres. 


Alumnos de la Universidad de Évora exploran el interior de la gruta

Dicho acceso  se hace, como suele decir a gatas, por un pasadizo estrecho,  antes de ponernos en pie de nuevo ya en el interior de la cueva.




La puerta de la cueva

                            Todas las Vírgenes tienen su festividad y Ésta no es una excepción, cuya fecha se repite cada año desde tiempos remotos. El programa comienza desde por la mañana con  actos muy singulares como, por ejemplo, cuando las personas que lo deseen se suman a una procesión con velas encendidas para dirigirse al interior de la cueva. Totalmente a oscuras, a la luz de las velas, una vez recorrido el pasadizo y llegar a la cueva natural, comienza un ritual heredado de padres a hijos. El momento es mágico teniendo como compañeros de la ceremonia a las pinturas rupestres borrosas de rostros humanos diseñados en las paredes de la roca, especialmente a destacar la faz de un caballero de tez morena.


La puerta por dentro de la cueva

                   Todos en circulo con los brazos en alto y las velas encendidas, las madres eligen al mas pequeño de los  jóvenes y lo levantan para observar la cara de asombro que manifiesta al descubrir lo que sus ojos ven más allá del altar, el Santo Santurum del lugar. 

               Al preguntarles a los vecinos el motivo de realizar dicha procesión silenciosa, no supieron dar una respuesta cierta, alegaron que siempre lo ha sido así,  al igual que sus antepasados lo hicieron también.

                              El ritual de la tradición actual tiene el mismo significado del antiguo culto pagano. 


                        Primero el pueblo ofrece diferentes tipos de alimentos a la Señora (al Dios) que, a través de su representante en la tierra, deben ser aceptados por Ella. A continuación, entre los asistentes, se sortean las ofrendas mediante una rifa y el importe obtenido se  destinará al mantenimiento del espacio sagrado. Mas tarde los alimentos sorteados son compartidos por los fieles que hayan comulgado.

                        Por la tarde, llega la hora de asistir a la tourada, degustar los aperitivos, tomar buen vino unos y la cervecita fresca  otros, en compañía de conocidos, familiares y amigos, sin olvidar asistir al atrio de la Virgen donde suena la música y las parejas bailan. 

                               Para terminar el día, al atardecer, la imagen de la Señora se recoge y es llevada por los fieles  a la  casa del señor mayordomo que la guardara durante todo el año hasta las próximas fiestas.


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                             Los fieles se despiden de la Señora hasta el ultimo domingo de septiembre del próximo año, La cual volverá de nuevo a visitar su multi milenario templo.






              Nota.- Para visitar la ermita fuera del periodo de la festividad, pueden contactar con el señor Adelino Ricardo y concertar dia y hora en el teléfono 35 967 094 547, el cual les atenderá gustosamente.