miércoles, 8 de octubre de 2014

LA CODOSERA. Callejero.

CALLEJERO DE LA CODOSERA.-



El pueblo visto desde la Sierra del Lugar.


Como en otros muchos municipios de Extremadura, hace años que en La Codosera los hombres cuando alcanzaban la edad de trabajar salían en cuadrillas a buscarse la vida. La aceituna, los regadios, la siega..., eran faenas familiares, que una vez terminada la temporada, regresan al pueblo.


La Siega.

 Pero es a partir de los años sesenta, cuando se inició la emigración  hacia otros lugares del país e incluso a países europeos  de una parte muy importante de la población. El fenómeno migratorio trajo consigo la merma del censo municipal al haberse quedado en la actualidad rondando los 2.300 habitantes, muy lejos de los más de 4.000 que llego a tener en la década de la que hablamos.

Nido de cigüeñas en la torre del Reloj.

Esta nueva situación cambió la vida de este pueblo en muchos aspectos. El emigrante asentado en su nuevo destino, lugar donde había encontrado un puesto de trabajo, tuvo que poner en venta su casa del pueblo para poder dar la entrada para la compra de un piso en la gran ciudad y así dejar de pagar una renta de la casa en la cual vivía. 

Excursionistas en La Codosera

 Muchos de los que no emigraron, pequeños propietarios de parcelas con viviendas situadas en las zonas de regadíos próximas a la frontera portuguesa, recibieron con agrado las ofertas de ventas de los inmuebles, puestos a la venta por las familias que marcharon,  y,  junto con sus enseres, se trasladaron a vivir al casco urbano. Por las calle comenzó a escucharse con frecuencia el acento diferenciado del idioma portugués, ya que los nuevos propietarios que llegaron, aunque españoles también, ésta era su lengua materna.

Mujeres con cántaros en la plaza de la Fuente

Y pasaron años, y los codoseranos trabajaban duro para sacar adelante a su familia en sus nuevos destinos, donde nada era fácil.  Y la economía española crecía por día. Los coches comenzaron a circular y las máquinas de obras públicas no paraban de hacer puentes y carreteras. Atrás quedaron los polvorientos caminos vecinales que unían a la población con el resto del país. Casi todo el mundo se sacó el carnet de conducir y se compró el auto para,  entre otras cosas, venir a su pueblo a descansar, pasar unos días en la feria y saludar a familiares y amigos.




Años sesenta. La familia de Joao Pérez Semedo. Isabel su madre, su padre Rosalino Vaz Semedo, su padrino, Juan Pérez,  sus tias, Agustina, Mariquina y Amelia, Su hermano y sus primos José Antonio y Pablo. 


 Y así  descubrieron que este mundo era diferente. El pueblo tiraba mucho y sus raíces aquí estaban. Y se volvieron al tajo, a la fábrica, al taller, a la empresa, pero en su mente llevaban el proyecto de su vida, construirse una casa en su pueblo para venir en cuantas ocasiones les fuera posible. Visitaron al director de la Caja de Ahorros, sacaron sus ahorrillos de la cartilla, se compraron el solar y hablaron con el albañil. Dicho y hecho, al año siguiente la casita ya construida lista para amueblarla.


Ambiente veraniego en una noche de feria

Y el pueblo creció. Tanto que, de las 14 calles que había cuando marcharon hoy son 60 las que llevan rótulos propios. Y así se configuró este trozo de tierra rayano y portugués de nacimiento, entre otros motivos,  gracias a las aportaciones de los hijos del pueblo que han invertido aquí el dinero ganado con su esfuerzo en tierras lejanas.

El cacharrero y su ayudante

Las primeras calles las conocimos empedradas con gorrones, como aquí se les denominan, rollos rodados recogidos en el lecho de los ríos.



Calle Alta, empedrada con gorrones.


 En la actualidad todas ellas están perfectamente asfaltadas y ademas con acerados de adoquines.

Plaza de España reformada

En cuanto a sus nombres primitivos, en unas permanecen y en el resto, por diversos motivos, se los han cambiado, como por ejemplo,  Cantarrana, por Gral.Primo de Rivera, o Arrabal por General Navarro.

Atardacer 

A pesar que, en La Codosera, el tema religioso es importante, por las apariciones de la Virgen en el 1945, solamente cinco llevan nombres de Santos, Santa María, San Pedro, San Miguel, Ntra.Sra.de Guadalupe. Ntra.Sra.de la Luz y la Virgen de Chandavila.


Plaza de Ntra.Sra.de Guadalupe

Políticos parace ser que no hay muchos. Figuran, Adolfo Suáres, Tierno Galván, el General Primo de Rivera y el que fuera  alcalde, José  Márquez Píriz.


Invierno en la Carretera, Ramon y Cajal.

En el tema del Nuevo Mundo,  se han tenido en cuenta a los conquistadores extremeños, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Núñez, Hernando de Soto y Pedro de Valdivia.

Plaza de la Fuente reformada

Militares, figuran el General Navarro, Gerardo Gómez, Teniente Corchado y Agustín G. del Solar.

Antigua calle Arrabal, hoy General Navarro.

Personalidades,  dos de ellas relacionados con el pueblo y tres muy conocidos, Josefa Martín Cotano, gran maestra de escuela,  que enseñó a leer y a escribir a tres generaciones de mujeres codoseranas,  Juán Antonio Galán y Galán párroco que protagonizó las apariciones de la Virgen en Chandavila,  el Doctor Fleming, el nóbel Ramón y Cajal y el amigo de los niños, Felix Rodriguez de la Fuente.

Calle Pedro de Valdivia.

Escritores. Miguel de Cervantes, Jacinto Benavente, Gabriel García Márquez, Rafael Alberti y el extremeño Luis Chamizo.

Calle Ntra.Sra.de Chandavila.

Pintores. Tres clásicos y uno, hijo adoptivo del pueblo. Goya, Velazquez, Picasso y Genaro Lázaro Gumiel.


Plaza del Ejido.

Accidentes geográficos. Fuente, Otero, Lancheras, Alta, Río Gévora, Río Gevorete, Sierra de la Calera, Sierra de Pan de Trigo, Sierra del Lugar y Sierra Matasiete.

Avenida de Portugal

Relacionadas con Portugal. Av. de Portugal y Av. de Caldas da Rainha.

Calle de la Fuente

En otro apartado y ya para terminar la nómina, tenemos, la Plaza de España, el Potril, la calle Ventosa, la Viña, Rica, Cementerio, los Molinos, Las Huertas, la Estrella, Quinta del Café, Calvario, Libertad, la Encina, la Jara y el Rosal.

Piscinas Naturales.

De todas las que hemos señalados, tres están dedicadas a hijos del pueblo, José  Márquez Píriz, Gerardo Gómez y Agustín Gómez del Solar. El primero fue el primer alcalde instaurada la democracia en España, Gerardo Gómez un teniente de regulares que murió en Cáceres, cuando la Guerra Civil durante un bombardeo de la aviación republicana, y Agustín Gómez, coronel del ejército, amigo de hacer favores a cuentos paisanos le solicitaron su ayuda durante su servicio militar.

Paisaje de la Raya.

Como veis hay nombres rotulados en las calles para todos los gustos. Aunque faltan algunos nombres. Atendiendo a la historia del pueblo, a su pasado y para que no se olviden a los profesionales,  personas trabajadoras, dignas de destacar por su esfuerzo en sacar adelante a sus familias y contribuir económicamente a que el pueblo durante años haya tenido una posición destacada y conocida en su entorno, yo propondría las siguientes:

Panorámica desde el Castillo.

Calle del Mochilero. Este pueblo vivió del contrabando durante varias décadas y muchas familias pudieron cenar gracias a ello.

El edificio de la parroquia, donde confluyen elementos arquitectónicos diferentes, consecuencia de las guerras habidas con Portugal. 

Calle de las Lavanderas. Mujeres de todas las edades cargadas con cestos a la cabeza iban cada día a lavar la ropa en las aguas de los ríos cercanos, con cuyo trabajo se ganaron la vida.

Niños en la Carreta 

Calle de los Carreteros. Los carros fueron fudamentales para la economía del pueblo, aquí o en Madrid, donde también está la calle Carretas.

La familia Perera

Calle del Navegón.- Carpinteros que hubo en pueblo de un oficio hoy perdido, la construcción de carruajes, carros y carretas.

La pared de una fragua.

Calle de la Fragua.- Esta industria fue fundamental y necesaria para la economía del pueblo. En la fragua se herraban las bestias y se reparaban los aperos para la agricultura y la ganadería.

La bigornia

Calle de los Comerciantes.- En La Codosera si algo es importante es el comercio, comprar y vender es un arte que nuestros antepasados practicaron como ningunos.

La unión entre dos plazas

Calle del Lagar.- Molinos y Lagares estaban siuados a lo largo del curso de los ríos que cruzan el suelo codoserano. Una industria que contribuyó al bienestar de los ciudadanos de la época.

Modernismo en la plaza de la Fuente

Y por último, un homenaje a la piedra, materia prima con la cual durante siglos se construyeron las viviendas de esta tierra. El subsuelo de esta tierra es rico en pizarras y las pedreras, aunque hoy apenas se utilizan  aún se dejan ver por los alrededores, por ello,  bueno es que el último nombre lo pidamos para la calle La Pedrera. Una palabra muy popular en Barcelona por la obra de arte que Gaudí construyó sobre un solar del cual, al igual que se hacía en el pueblo, se sacaban las piedras. 



Paredes de pizarras con elementos sobresalientes utilizados como escaleras.