miércoles, 13 de febrero de 2013

LOS CHOZOS


             


Paisaje de La Codosera en el año 1950


                   Hablar de los chozos en la zona de la Raya es rememorar a una de las construcciones rurales mas representativas y emblemáticas, no solamente de aquí, si no de toda la región extremeña. No hace tantos años, el chozo era una construcción necesaria, anexa en cualquier cortijo o casa de labor, a la que llegaban obreros para realizar faenas agrícolas. Los vecinos más antiguos del lugar recuerdan que en sus años mozos, cuando una familia de jornaleros se desplazaba  temporalmente a trabajar fuera del pueblo, si en el cortijo de acogida no había alojamientos para ellos, los dueños de la propiedad le daban permiso para que construyeran un chozo para poder alojar a su familia. Por el riesgo que entablaba hacer fuego para cocinar en el interior, muchas familias optaban por construir un segundo chozo auxiliar del primero,  separado de éste, donde instalaban la cocina. De esta manera, en caso de incendio, cosa que solía ocurrir muy a menudo,preservaban de las llamas el pequeño ajuar que guardaban en el  principal. 

                     Su construcción está supeditada a los diferentes materiales necesarios que se encuentren en los alrededores. En los que aquí se construyeron, utilizaron principalmente retamas o escobas, de las que abundan en la zona, reforzada la parte baja con piedras secas, tal como se observan en el que aparece en la imagen que les muestro. 

                     Hasta mediados del siglo pasado, los chozos abundaban en los caseríos fronterizos y fueron muchas las familias que los habitaron y en algunos de ellos, las madres trajeron a sus hijos al mundo, utilizando para alumbrarse la luz de un candil. 

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                Cuando las condiciones económicas fueron a mejor, el chozo pasó a ser una construcción secundaria utilizada para guardar algunos algunos aperos, gallinero o resguardo de algún que otro animal
       

                    En la actualidad el uso del chozo no se ha perdido, y lo encontramos habitables en algunas propiedades como elemento decorativo en construcciones señoriales o como un reclamo turístico, en instalaciones hoteleras.